10 increíbles razones para visitar Tailandia

Mirador Phi Phi

Llevo unos días maquinando esta entrada en mi cabeza. La he escrito desde dentro, y es que pienso que viajar a Tailandia me ha cambiado. Me siento una persona distinta, hay algo diferente en mí. Quizá me he dado cuenta que no necesito tantas cosas para vivir, o que lo importante, básicamente, no se puede tener. Quizá es que ahora tengo otras prioridades. No sé qué es, pero me siento mejor, en todos los sentidos. En definitiva, creo que ha sido un pequeño paso a pasos mayores. Un buen camino que me gustaría recomendar y repetir. Hay algo que llega muy adentro en esas increíbles tierras, os lo digo.

Por ello no he tenido más remedio que sacar 10 razones por las que cualquier persona debería ir. Son 10 porque tenía que resumirlo de alguna manera, pero podría sacar más. Me encantó, me encantó, me encantó.


10 razones para visitar  Tailandia

01 | Las sonrisas

Será un tópico, pero es que me fascinó. Allá donde íbamos, una sonrisa tenía como recompensa otra sonrisa. Lo convertí en mi deporte favorito durante esos quince días: si un tailandés cruzaba una mirada conmigo, le dirigía una sonrisa solo para ver cómo cambiaba su expresión al devolvérmela. Si hiciera esto en otro lugar, pensarían que estoy loca. De veras me cautivó esa simpatía. Los tailandeses sonríen y sonríen y te contagian ese buen estado de ánimo.

Tren tailandés

02 | La naturaleza

No sería capaz de describirlo con palabras. Fue un contacto real con la tierra, el mar, los animales. Si esto no te proporciona paz, nada lo hará.

Mirador Phi Phi

03 | Las playas 

Dicen que una imagen vale más que mil palabras.

Ao Nang

Para mí, las playas fueron impresionantes. Vale la pena ir en temporada baja solo por tener estos lugares de postal para ti solo en cualquier momento del día (o, en caso de ir en temporada alta, explorar más y encontrar tu propia playa virgen). Esta playa está en Ko Lanta, que tenía unas playas muy salvajes, llenas de vida. El mar, de noche, daba miedo, pero también era bello. En las islas Phi Phi, las playas eran bonitas y calmas, y te invitaban a bañarte en ellas.

04 | El caos

La definición de Bangkok, vaya. La gente que ha visitado Bangkok siempre dice que o la amas o la odias, y coincido. Es caótica.

Si algo tengo en mente fueron esas carreteras a rebosar de vehículos en el trayecto aeropuerto-hotel. Luego, el hecho de que no puedes caminar por las aceras, porque todas ellas están ocupadas por las tiendas, por puestos ambulantes u otro tipo de cosas. Todo el mundo va de aquí para allá, y hay muchísima gente en todas partes. La verdad es que cuesta hacerse a ello. Pero una vez le pillas el punto, tiene tanto por ofrecer que no puedes cansarte. Amé Bangkok y su locura.

Khao San Rd

05 | … Y la calma

La ciudad, la fiesta y el gentío estuvieron muy bien. Pero si hay algo que se te queda pegado, son los lugares como este. Restos de una ciudad en ruinas, Ayutthaya. Templos medio derruidos. Se siente mágico, misterioso. Pude encontrar mucha paz visitando Tailandia, ya fuera aquí, en las playas o en medio de la selva. Los templos tienen algo que tranquiliza el espíritu. Así como las vistas de un sitio precioso. Así como el abrazo de un elefante.

Ayutthaya Elephants

06 | La comida

Ya he escrito un post hablando de comida, y lo podéis ver aquí. No tengo mucho más que decir. Me parece un país estupendo donde comer fantásticamente, pues la mayoría de sus platos se basan en arroces y verduras, y donde a cualquier hora puedes encontrar algo que te abrirá el apetito. En especial adoré los mercadillos de comida. Son una perdición.

Chiang Mai food

07 | El precio, claro

Comida barata, alcohol barato, trayectos baratos, alojamiento barato. Claro que Tailandia puede ser tan caro o tan ajustado como tú quieras, pues las opciones son infinitas. En nuestro caso fuimos a hoteles de 2-3 estrellas, y salió muy barato. Pero había habitaciones mucho más baratas (albergues, “hoteles” de mochileros, etc.) y obviamente mucho más caras, así como alternativas de lujo. Sino quieres gastar mucho dinero, Tailandia es un destino perfecto. Digamos que el valor que se da a tu dinero es muy bueno. El único handicap es el coste del vuelo entre España y Tailandia, aunque si lo miras con suficiente antelación es bastante competitivo. Para que os hagáis una idea, a nosotros el vuelo nos rondó 550 euros por cabeza, ida y vuelta.

Y soy fan de por vida de los supermercados 7-11, salvavidas donde los haya. Y sí, baratos.

Seven eleven

08 | La cultura

Todo va a ser distinto a lo que conoces. No hay puntos de conexión. Si es tu primera vez en Asia, su cultura va a dejarte boquiabierto. Desde el principio hasta el final, todo fue diferente a lo que yo había visto antes. ¿Mi consejo? Deja que lo que ves seduzca tus ojos, tus oídos, tu piel. Nada va a parecerte lo mismo cuando vuelvas.

Los impresionantes templos, ir descalzo, los bichos, las sonrisas, la comida muy picante, el calor en la piel, el caos, los paisajes, la naturaleza, ir en barco por los canales, hablar con los tailandeses de cualquier cosa (porque les encanta hablar y saber de dónde sales tú, extranjero)… Querrás volver, y querrás volver, y querrás volver.

 Buda

09 | El clima

Ay, qué puedo deciros del clima y las temperaturas en Tailandia. Calor, calor y calor… Ya fueran cielos azules o cielos encapotados. Y eso es parte de su encanto. Destino ideal para frioleros y no tan frioleros, pues cuando vuelves, al final, echas de menos esas locas temperaturas. El eterno verano. ¿Qué otro clima esperabas en el paraíso? (Tampoco podemos olvidar las tormentas, claro. Pero valen la pena.)

Palmeras Phi Phi

10 | La experiencia… la aventura

Fue delante de cierto templo en Ayutthaya donde tuve una de las mejores experiencias del viaje. En nuestra carrera por ver templos y ruinas históricas, nos dieron las seis de la tarde, y descubrimos que el último templo que queríamos ver estaba cerrado. Para llegar a ese templo había que cruzar el río, y no encontrábamos el barco en cuestión. Bajamos por una callejuela y giramos varias veces hasta dar con lo que parecía un cruce entre casa y barco. Preguntamos al señor que había allí, y nos dijo que estaba cerrado, que ya no había barcos a esa hora. Nos quedamos algo desanimados, y nos preguntó que por qué no nos quedábamos a tomar algo (muy sorprendido de ver turistas). Así que… sí, nosotros dos junto a dos italianos con los que habíamos pasado el día decidimos compartir unas cervezas frente al mar y las vistas del templo iluminado mientras nos mecía el viento. Fue increíble estar ahí, simplemente.

Ayutthaya view


“Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estás todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal.” Cesare Pavese 

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