ATENAS, DE HISTORIA, REVOLUCIÓN Y MITO

La verdad es que en Atenas nos alojamos en un hostal del terror que no sé si algún día olvidaré. Incluye cucarachas, ascensores que parecen cajas de zapatos y edificios abandonados. Así que entended si esta vez no hago recomendación. Sin embargo y gracias a todos los dioses griegos, Atenas, la ciudad, suplió la carencia de comodidad del hostal con miles de años de historia, comida digna del Olimpo y relatos que se han guarecido del olvido hasta nuestros días. Pasear por Atenas es volver al pasado, jugar a ser una Cariátide, entrar en el templo de Zeus con los zapatos puestos, aprender latín y desaprender aquello de que “las piedras son aburridas”.

CÓMO LLEGAR

Probablemente Atenas va a ser la primera ciudad (o la única) que visitéis de Grecia, así que lo más común es llegar en avión. Nosotros en cambio veníamos de Kalambaka (ciudad base para visitar los templos de Meteora) y optamos por el tren. El bus es una alternativa más rápida pero también más cara. Desde Tesalónica se puede llegar a Atenas en avión en una hora aproximadamente.

DÓNDE ALOJARSE

Por experiencia propia, lo mejor es alojarse lo más cerca de Monastiraki (el centro) posible. El triángulo que forman los barrios de Omonia, Larissa (la estación de tren) y Victoria no son lo más seguro del mundo. Adivinad dónde nos alojábamos. El caso es que no nos pasó nada, pero sí fue la primera vez que me sentí bastante incómoda volviendo de noche al hostal: hay prostitución, compraventa de drogas y poca iluminación. Ahí queda el consejo.

NUESTRA BIENVENIDA EN ATENAS

En nuestra primera tarde fuimos a explorar el barrio de Exarchia, aprovechando que nos quedaba cerca, cosa que nuestro casero nos desaconsejó fervientemente. “El barrio anarquista”, lo llaman en los periódicos. Barrio con una historia cruenta, barrio de revueltas, de manifestaciones y artistas, pues no por nada sus paredes están llenas de grafitis, quejas, verdades absolutas y retratos psicodélicos. Este es el barrio griego donde se ofrece ayuda y hogar a los refugiados sirios, para gusto de unos y vergüenza de otros. En definitiva… Exarchia lo tenía todo para llamar nuestra atención. Como nos temíamos, encontramos un barrio que nos gustó, donde no nos sentimos inseguros (supongo que la cosa cambia de noche, aunque el crimen se concentra en otros barrios de Atenas) y donde los actos están cargados de significado. Las pintadas muestran rebelión y hartazgo contra el sistema, pero también solidaridad con los que sufren guerras y violencia. Cierto, señores: esto también es Atenas, y no solo la Acrópolis, y deberían estar orgullosos.

En Exarchia también se encuentra un museo apasionante, el Museo Nacional Arqueológico de Atenas, que no tiene pérdida. Es magnífico y el más grande de Grecia en esta temática. No es poca cosa: hay exposiciones que datan de la prehistoria e incluso hay una colección de objetos de Egipto.

Atenas

Museo Nacional Arqueológico

Al anochecer nos encaminamos al centro (el museo nos tomó dos o tres buenas horas) y llegamos hasta Monastiraki, que forma parte de la ciudad vieja de Atenas. ¡Nos sorprendió muchísimo! No veíamos tanta gente junta desde las Ramblas de Barcelona. Es una plaza grande y empedrada, aunque parece mucho más pequeña debido a que siempre está rebosante de gente; y de noche, muy, muy hermosa, con luces cálidas, voces animadas y el Acrópolis iluminado de fondo. Cenamos aquí, cautivados (y tengo que decir que temimos vernos resentidos por cenar en un lugar tan popular, pero los precios están sorprendentemente bien).

Atenas

La bella Acrópolis de noche

ACRÓPOLIS y MUCHO MÁS

Amanecimos nuestro segundo día pronto para ir a ver la Acrópolis, temiendo las hordas de gente. Pero lo cierto es que los turistas se durmieron ese día o bien visitar la Acrópolis es algo de 12 del mediodía, porque a las 9 de la mañana la cosa estuvo más bien tranquila. Primer pensamiento: esto es bellísimo. Hasta te olvidas del calor que hace (por un rato). Hicimos fotos a tutiplén y pasamos aquí toda la mañana. Hemos escuchado hablar de la Acrópolis, el Partenón, etc., durante toda nuestra vida, en el colegio, en los libros de texto, en la mitología. Verlo al fin fue un sueño cumplido y una sensación sobrecogedora. Lo recomiendo a todo el mundo.

Acrópolis significa “ciudad alta”. La mayoría de ciudades griegas tienen una, como Tesalónica (que también merece una buena visita), aunque la más famosa es sin duda la Acrópolis de Atenas. En otras palabras, la Acrópolis es la ciudadela donde vivían los griegos y donde, sobretodo, hacían vida. Hay muchos edificios en el complejo, todos ellos interesantísimos. El más sonado es por supuesto el Partenón.

El Partenón: dedicado a la diosa griega Atenea. Lo que queda original se conserva todo lo bien que se puede conservar un templo construido en el siglo V antes de Cristo y ser bombardeado. A día de hoy siguen las obras de restauración, que están haciendo un gran trabajo.

Atenas

El Partenón

Pero el Partenón no es el único edificio significativo: en la Acrópolis también se encuentra el Templo de Atenea Niké, más pequeño que el anterior y situado en el borde de una roca, pero que protegía la entrada a la Acrópolis en tiempos de los micénicos. Otro hito es el Templo de Erecteón, al norte, dedicado al rey homónimo, cuya historia se mezcla con la mitología griega. En él se encuentra también la bella Tribuna de las Cariátides, unas figuras femeninas que danzaban en honor a Artemisa Cariátide. Una historia más oscura cuenta que en realidad las Cariátides están condenadas durante toda la eternidad a aguantar el peso del templo sobre sus cabezas.

Todavía hay mucho más. ¿Os interesaría leer una entrada exclusivamente sobre la Acrópolis de Atenas? ¿Sois tan fans de la mitología y las ruinas como yo?

Por cierto, no dejéis de visitar la pendiente sur y la pendiente norte del Acrópolis, que muchos turistas pasan por alto. Allí encontraréis el Templo de Dionisio y el Odeón de Hérodes Ático, donde se realizaban actuaciones musicales.

Atenas

Vistas desde la Acrópolis

Al terminar, no había otra opción que ir al Museo de la Acrópolis, que es estupendo y tiene un aire acondicionado salvavidas en pleno mes de agosto. Es gigantesco, muy didáctico, complementa lo que has visto fuera.

Para completar el día volvimos al barrio de Monastiraki y paseamos por la calle peatonal Ermou, llena de tiendas, glamour y hasta una pequeña mezquita. Esta calle es la principal vía comercial de la ciudad y conecta la plaza Syntagma con el cementerio Keramikos (que visitaríamos el día siguiente). Todas las callecitas de Monastiraki tienen encanto. Es un barrio muy agradable para pasear.

Atenas

Cafeterías curiosas

ATENAS NO SE VE EN TRES DÍAS, AMIGOS

El día siguiente quisimos ver más monumentos: la historia griega es adictiva. Hay una entrada pack para verlo todo en uno o dos días por el precio de 30€, lo que en un primer momento parece caro pero en realidad no lo es, porque hay un montón de cosas para ver y la Acrópolis sola ya lo vale. Sea como sea, si sois estudiantes es gratis.

Empezamos por la Biblioteca de Adriano, que se encuentra cerca de Monastiraki. Fue un regalo del emperador Adriano a los ciudadanos de Atenas. Además del recinto en sí -de estilo jónico- hay una pequeña exposición con algunos de los objetos recuperados y una estatua de Atenea. Tengo que reconocer que lo que más nos gustó fue una tortuguita que andaba por ahí como Pedro por su casa. ¡Adorable!

El Ágora fue una gran sorpresa. Al contrario que con la Acrópolis, no me esperaba nada de este lugar, ni sabía cómo iba a ser, ni había visto fotos. El ágora es un espacio abierto donde los griegos iban al mercado a comprar, y a la vez, a discutir sobre política. Por un lado se compraba; por el otro, se iba a debatir acerca de la vida social, política y cultural de la propia ciudad. Era un lugar de ocio y de congregación. El Templo de Hefesto, que está tan bien preservado que quita el hipo, lo hallaréis aquí.

Atenas

Maravilla griega

Muy cerquita del Ágora se encuentra la Torre de los Vientos, que forma parte del Ágora Romana, cuyos restos no tienen nada que ver con el ágora anterior, pero ¡está de paso!

Andamos hasta el Templo de Zeus, donde dejé volar mi imaginación. No hay mucho que ver más allá de las 16 columnas que quedan de las 104 originales, pero son tan masivas que hay que ver para creer. Me imagino el templo entero y alucino. Es una obra titánica.

Atenas

Toma columnas

El Kerameikos fue una vez el cementerio más grande de Atenas. La necrópolis estuvo mucho tiempo olvidada, hasta que la hallaron durante la construcción de una carretera. No me fascinó demasiado, quizá porque ya no queda demasiado en pie y hay que echarle ganas bajo el sol. Pero para los arqueólogos fue un gran descubrimiento que permitió saber más de la vida de esta civilización.

Por la tarde paseamos por el barrio de Plaka, famoso por sus estrechas calles laberínticas, muchas de ellas en pendiente, lleno de tiendas y tabernas de estilo mayoritariamente turco; su estructura deriva del período de ocupación otomana. Al cabo de un rato fuimos a ver el cambio de guardia frente al Parlamento griego, en la Plaza Syntagma. Es un show más para los atenienses y sobretodo para los turistas: los pasos que hacen, alzando mucho los pies, son muy peculiares. Al final otro guardia les seca hasta el sudor de la cara. Se lo toman muy en serio.

Atenas

Cambio de guardia

Pusimos punto y final a nuestra aventura en Atenas viendo la puesta de sol desde la azotea de nuestro hostal (lo único bueno). Nos supo muy a poco y se ha convertido en una de mis ciudades europeas favoritas. Atenas no decepciona. ¡Todavía es ciudad donde morarían los dioses!

Atenas

De postal

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