Guía para ver Bilbao en cuatro días

Bilbo, tierra de pintxos, kalimotxos y muchísimo arte. La capital del País Vasco tiene mucho que ofrecer más allá de lo que se ve a simple vista (¡que no es poco!). A cada vuelta de esquina hay estructuras muy diferentes al resto de ciudades españolas. Habrá aquellos a los que este tipo de arquitectura rompedora les fascine y aquellos a los que les parecerá un despropósito. Sea como sea, lo que está claro es que no deja a nadie indiferente. En nuestro caso, íbamos a ver todo lo que pudiéramos de Bilbao en cuatro días.

Estuvimos de miércoles a domingo, llegando a primera hora de la tarde y yéndonos a primera hora de la mañana, por lo que cuento cuatro días completos, y nos dio para ver toda la ciudad tranquilamente.

CÓMO LLEGAR
  • En avión: rápido y relativamente barato. Como compañía barata que vuela a Bilbao tenemos a vueling. Ahora mismo los precios rondan los 44-52 euros ida y vuelta.
  • En coche: es lo más cómodo, pero lo más caro. Desde Cataluña cuesta más de 100 euros con tanto peaje. Esta no sería mi opción a no ser que quieras recorrer el País Vasco con más tiempo y libertad.
  • En tren: a veces hay ofertas suculentas. Esta es la opción que escogimos nosotros. Yo encontré los billetes por 26€ por persona y trayecto y nos hizo muy bien el apaño. Viajamos con un tren ALVIA. La contra es que tarda 7 horas en llegar desde Barcelona, por lo que también hay que sopesarlo si se va con el tiempo justo.
PRIMER DÍA

Nada más llegar fuimos muy hambrientos a comer al Casco Viejo, que está cruzando un puente muy cerquita de la estación. Dedicamos esta primera tarde a hacer una primera toma de contacto con la ciudad y vagabundeamos por sus calles.

Estación de Bilbao
Abando, estación de Bilbao
Catedral de Santiago
Catedral de Santiago de Bilbao

Vimos el Mercado de la Ribera, aunque dentro estaba vacío ya que era muy pronto, y también la iglesia de San Antón, todavía cerrada.

Mercado de la Ribera
Mercado de la Ribera

Pasamos el resto de la tarde entre txopitos y zuritos y después fuimos a nuestro hotel, al lado del estadio de San Mamés. Nos alojamos en el Hotel Ilunion, barato, céntrico y limpio, aunque con paredes y ventanas de papel.

San Mamés
San Mamés
SEGUNDO DÍA

Empezamos el día dando una vuelta matutina por el parque de Doña Casilda. Es grande, verde y con varias cosas interesantes, entre ellas la pérgola:

Pérgola de Doña Casilda
Doña Casilda
Doña Casilda

También hay un estanque, algún que otro pequeño monumento histórico y un montón de espacio para hacer actividades al aire libre.

La foto es por los cisnes
La foto es por los cisnes, en realidad

En el interior del parque también se encuentra el Museo de Bellas Artes de Bilbao, al que fuimos a continuación. Aunque muy completo, tengo que decir que no es de mis favoritos. Hay una amplia colección permanente que explica cómo evoluciona el arte a lo largo de las décadas y es muy interesante, pero también hace bastante hincapié en la pintura modernista. Una de las exposiciones temporales estaba cerrada.

Museo de Bellas Artes de Bilbao
Museo de Bellas Artes de Bilbao

Con esto nos entró hambre y dimos vueltas en busca de un lugar bueno, bonito y barato. ¡Al final repetimos con los pintxos! 😛 Acabamos pronto y eran apenas las 3 de la tarde cuando decidimos subir a Artxanda, que es el barrio alto de Bilbao. Alto porque está arriba… Hay que subir en funicular, que no es otra cosa que un pequeño vagón rojo lleno de encanto. Con esto te plantas en Artxanda en minuto y medio de reloj, y una vez allí hay que entretenerse con las vistas de Bilbao, además de los dos monumentos que se allí se encuentran: la rueda y la huella dactilar. Tengo que decir que que no es una rueda, sino un engranaje, pero para mí ya se le ha quedado este nombre para siempre…

Funicular de Artxanda
Funicular de Artxanda

Nada más salir de la estación hay una rueda un engranaje enorme, pieza que se conserva del funicular original, y que hacía mover los cables de los vagones.

Engranaje de Artxanda
Engranaje de Artxanda

La huella dactilar se trata de un monumento hecho en memoria de los caídos de la Guerra Civil española.

Huella dactilar de Artxanda
Huella dactilar de Artxanda

La cosa es que en sí, Artxanda no tiene mucho más, ya que es un monte con zona residencial, y en un ratito habíamos contemplado vistas y monumentos. ¡Que me perdonen sus vecinos! Pero nos supo a poco. Así que decidimos hacer una mini excursión hasta la ermita de San Roque. El paseo en sí está bien, aunque solo sea por ver más del barrio. La ermita… bueno. Si vais con poco tiempo no lo recomendaría, no os perdéis nada.

Ermita de San Roque
Ermita de San Roque, pequeñita… y cerrada.

Bajamos y recorrimos la zona del río (o la ría) en un paseo hasta llegar al Ayuntamiento o Udala.

Ayuntamiento de Bilbao
Ayuntamiento de Bilbao
Bilboko Udala
Bilboko Udala

Desde aquí dirigimos nuestros pasos de nuevo al Casco Viejo, y es que creo que hay que repetir porque merece la pena. El resto de la tarde lo pasamos allí callejeando. También volvimos a entrar en el Mercado de la Ribera, que estaba más animado que el día anterior, y pudimos visitar la iglesia de San Antón, que habíamos encontrado cerrada.

TERCER DÍA

Viernes. Cogimos el metro y nos fuimos a la otra punta de la ciudad: Portugalete. Queríamos ver este barrio, cruzar el puente y recorrer Getxo hasta llegar a Algorta. Y así lo hicimos. Fue mi localización favorita de Bilbao. Ambos forman parte de la zona marítima de la ciudad y son preciosos, para mí lo más imprescindible del viaje.

Portugalete
Portugalete
Callejeando por el barrio
Callejeando por el barrio
Puente colgante de Bilbao
Puente colgante de Bilbao

Tras un ratito en el que anduvimos por el barrio de Portugalete, llegamos al famosísimo puente colgante de Bilbao, construido en 1983 y que además fue el primero del mundo, siendo ejemplo para los que vendrían después. Este puente enlaza los dos barrios de Portugalete y Las Arenas (donde está el municipio de Getxo), además de salvar la distancia de la ría. Es una experiencia que no te puedes perder si visitas Bilbao.

Para cruzar vas dentro de ese “vagón” que hay en el centro… ¿¡Impresiona, no?!

Una vez en el otro lado, también hay mucho que ver. El día también acompañó, como se puede ver en las fotos. Nada más cruzar y siguiendo el paseo, se llega a un bonito espigón donde se encuentra el Monumento a Churruca. Con esta imagen se simboliza la lucha del hombre contra el mar.

Monumento a Churruca
Monumento a Churruca
Muelle
Y vimos la primera playa.

Después dimos una vuelta por el centro de este barrio e hicimos parada técnica para comer. Luego, sin pérdida, hay que seguir el paseo marítimo para poder deleitarse con las increíbles casas, mansiones y castillos de Getxo. Al final de todo, la playa.

Mansión Getxo
Mansión Getxo
Playa Getxo
Playa Getxo
Mansión
Nada, mi apartamento veraniego

Terminamos de pasar la tarde por aquí y subimos hasta el barrio de Argolta, donde cogimos el metro de vuelta. El día todavía no había acabado, quedaban muchos pintxos y zuritos que tomar. ¡Qué tradición tan buena ésta de los bilbaínos! 😛

CUARTO DÍA

Sábado y último día. Nuestro primer objetivo fue visitar, por fin, el Museo Guggenheim. De camino vimos la Grúa Carola y la Universidad de Deusto. Para saber más de dicha grúa y de manera muy divertida, recomiendo leer este artículo. Sí, es la Torre Eiffel de Bilbao. 😉

Pero volvamos al Guggenheim. Los propios alrededores están plagados de obras icónicas como la gran araña o el perro de flores. Prohibido irse de Bilbao sin haber visto esto.

La araña de Bilbao, inquietantemente llamada “Mamá”

El perro Puppy
El perro Puppy
Guggenheim
Guggenheim

Arte contemporáneo

Lo mejor de todo ello es que cada una de las obras tiene una historia detrás que hará las delicias de cualquiera que investigue un poco. Una vez dentro del Guggenheim, todo depende de ti. Para bien o para mal, no te dejará indiferente. Lo mejor para mí fue la exposición de La materia del tiempo de Richard Serra, que forma parte de la colección permanente y que realmente me fascinó el uso del espacio y lo que te provocaba. Otras partes del museo, como los cuadros más abstractos, no son para mí, pues no los entiendo. Pero en conjunto, creo que definitivamente sí se debe visitar este museo.

Visitarlo te tomará toda la mañana. Una vez acabamos, fuimos a comer e hicimos la última visita del viaje: la basílica de Begoña que está en el quinto pino.

Basílica de Begoña
Basílica de Begoña

Fachada de Begoña

Cuando terminamos pasamos el resto del día paseando y disfrutando de Bilbao. Por la noche, claro está, no hay que perderse el increíble ambiente de fiesta que hay al lado de San Mamés. Bares llenos hasta los topes y mucha, mucha juerga.

Espero que os haya sido útil esta pequeña guía para ver Bilbao en cuatro días. ¡Agur! 

Deja un comentario