Nos alojamos dos noches en Blagoevgrad en nuestra pequeña ruta por el país. Usamos esta parada, en un principio, para ir más cómodamente a Rila y volver, así como para tomar un autobús hacia Grecia. No teníamos demasiadas expectativas para Blagoevgrad, pero las rebasó sobradamente.

CÓMO LLEGAR

Lo más común es llegar desde Sofía, en tren o autobús. En otros posts de Bulgaria ya comenté que preferimos el tren por ser más cómodo y barato, aunque más lento.

Las estaciones de autobús y tren no están juntas pero sí muy cerca. Hasta el centro de Blagoevgrad se puede ir andando en unos 15-20 minutos, en taxi o en autobús urbano, que es la opción que escogimos al ir con las mochilas. Sobre los autobuses urbanos, ni en internet ni en la misma parada existe algún tipo de información de las líneas de autobuses, así que fue tan sencillo como parar al primero que pasó y preguntarle si iba al centro. Hay que decir que a veces es difícil hacerse entender con el inglés en Bulgaria, por lo que hay que intentar enseñar algún tipo de mapa, nombre o dirección del alojamiento. Aún así la gente es muy simpática y hace todo lo posible para ayudarte. Nos avisaron en la parada en la que debíamos bajar.

Por último, la ciudad tiene conexión con Grecia: nosotros fuimos en autobús hasta Tesalónica, pero también es posible ir en tren (aunque sólo hay uno al día, por la tarde).

DÓNDE ALOJARSE

Nos alojamos en una guesthouse, como de costumbre: Family Hotel Kartala. Tiene unas habitaciones muy cucas y realmente parece un hotel, pero con la cercanía y simpatía de una buena guesthouse. Todo en Blagoevgrad está muy barato, no hay más que ojear un poco en Booking.

BLAGOEVGRAD

Es una ciudad de paso para la mayoría de viajeros, pero como en todo, hay interés para quien lo busca. Para empezar, es el centro económico y cultural del suroeste de Bulgaria. Blagoevgrad está situada en un valle, a los pies de las montañas Rila y Pirin. Envuelta en montañas, es sencilla y agradablemente cercana a la naturaleza. Su ubicación también es un punto fuerte: cerca de la frontera con Grecia, Serbia y la República de Macedonia. De hecho, después de Bulgaria, nosotros poníamos rumbo a Grecia, así que nos vino de perlas. También hay que tenerla en cuenta para ir al famoso Monasterio de Rila, puesto que la conexión a dicho monasterio en transporte público desde Sofía es terrible. Pero de esto ya hablaré en el post de Rila.

El nombre de Blagoevgrad significa literalmente “la ciudad de Blagoev“, y se llama así por Dimitar Blagoev, un refugiado de Macedonia que fue el fundador del Partido Socialdemócrata de Trabajadores Búlgaros.

Blagoevgrad, a fin de cuentas, nos gustó mucho más de lo esperado. No pensábamos que fuera a ser un lugar tan lleno de vida. Se puede hablar de dos áreas completamente distintas, separadas por el río Bistritsa: la parte oeste, donde nos alojamos y que engloba la parte nueva; y la parte este, Varosha, el barrio histórico de la ciudad.

AL OESTE DEL RÍO: PARTE NUEVA

Ya que nos alojamos aquí, empecemos por este lado. A apenas unos pasos de nuestro hostal se encuentra la plaza Georgi Izmirliev Makedoncheto. Tal nombre complicado guarda la Universidad Americana, el propio Dimitar Blagoev inmortalizado en su estatua y las oficinas de correos. Blagoevgrad se nutre con fuerza de sus estudiantes: el hecho de tener dos universidades, y una de ellas americana, supone sin duda un buen soplo de aire fresco. Blagoevgrad es muy moderna y se nota.

Blagoevgrad

Mr. Dimitar

Si continuamos por la calle Todor Aleksandrov nos adentraremos de lleno en la rambla de la ciudad. Heladerías, supermercados, bares, tiendas de ropa y mucha gente para animar el cotarro. Es curioso porque al llegar a cierta altura de la calle, ésta se ensancha y hay hasta un centro comercial. ¡Dicen que todo se debe a los universitarios! ¿Cómo iban a vivir sin H&M? 😛

Blagoevgrad

Y además, a cubierto del sol matador

Blagoevgrad

¡No me digáis que no es una ciudad bonita!

Al final del paseo encontramos otra plaza (Plaza Bulgaria) donde se encuentra la Ópera y otro buen montón de restaurantes y bares. Por aquí, de noche, es ideal para tomar algo. Los búlgaros salen de pubs y llenan las terrazas. Nos gustó mucho la vida nocturna de Blagoevgrad.

Blagoevgrad

Ópera

AL ESTE DEL RÍO: VAROSHA, LA PARTE HISTÓRICA

Calles empedradas, lugareños yendo a rezar y pequeñas tiendas de recuerdos y arte hecho a mano. En Varosha parece que siempre es domingo: gente que sube la cuesta para ir a la iglesia, niños correteando por la calle, encuentros espontáneos entre vecinos y poco más. Una paz absoluta se respira en este lugar, que pocas veces es disturbado por la presencia de extraños.

El edificio que os llevaréis de recuerdo en Blagoevgrad será la Iglesia de la Anunciación de la Virgen (Vavedenie Presvetiya Bogoroditsi, casi nada) consagrada en 1844. Había leído que es como Rila en pequeño, pero me pareció muy peculiar en sí misma, aunque sí hay partes del monasterio muy similares. Esta iglesia está muy sacada de un cuento folclórico, ¿no os parece? Al lado hay un campanario blanco. Dentro está muy concurrida por los locales.

Blagoevgrad

En blanco y negro

Blagoevgrad

Frescos

Muy cerca hay un parque de la ciudad en el que tomar el fresco, hacer deporte o simplemente pasear. Al estar situado arriba -hay que subir unas escaleras- ofrece unas buenas vistas de Blagoevgrad. No es de los mejores que he visto, sino que más bien estaba un poco dejado, pero mejor eso que nada.

Blagoevgrad

Vistas desde el parque

En definitiva, Blagoevgrad es una ciudad manejable, en medio del meollo de Bulgaria y de la vida universitaria, pero pequeña y amable. Me imagino cómo queda semi vacía cuando los estudiantes vuelven a casa en sus vacaciones, apacible para los que han estado allí siempre, y cómo vuelve al bullicio con el año escolar, llenando de novedades sus calles. Todo mientras la diminuta iglesia a cuadritos permanece en su rincón, ajena al paso del tiempo y a los cambios de época y moda. 🙂

EXCURSIÓN A RILA

Uno de los puntos más interesantes es por supuesto la excursión a Rila. Podéis leer sobre nuestra visita a Rila y su monasterio en este post. Para llegar desde Blagoevgrad nada más fácil que tomar un autobús (mucho más barato que la excursión programada desde Sofía, por cierto) hasta Rila, el pueblo, y desde allí tomar otro autobús hasta el monasterio.

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