Dormimos en el pueblo de Turda, contentos de haber visto las minas de sal y deseosos de seguir nuestra aventura. Contratamos por primera vez los servicios de un conductor de BlaBlaCar, ya que habíamos acabado un poco hartos de los trenes rumanos. Y lo dice alguien que viene de tomar RENFE día sí día no…

A las 7 de la mañana recibimos una llamada del conductor, Cosmin, que en media hora venía a recogernos. ¡Y así fue! Él, otro chico y nosotros dos nos dirigimos a toda velocidad a Brasov. Cinco horas de carretera nos separaban de nuestro destino. Todo hay que decirlo: los rumanos no conducen bien, pero es que las carreteras tampoco incitan a ello. Hay muchas retenciones, adelantamientos peligrosos, poca visibilidad y un calor infernal… Pero el viaje en coche fue muchísimo más cómodo y rápido que en tren. En fin, ¡la cuestión es que llegamos a Brasov sanos y salvos! Cosmin fue muy simpático y nos dejó cerca del hostal. Una vez hecho el check-in con la dueña, duchados y con las energías renovadas, nos fuimos a explorar.

QUÉ HACER EN BRASOV

Estuvimos dos días y ya nos arrepentimos de no haber estado más aquí y menos en Bucarest. Brasov es una ciudad, pese a que su centro histórico y sus casitas de cuento puedan recordar un pueblo. Hay muchas cosas que hacer en Brasov, o simplemente disfrutar de sus maravillosos enclaves.

Plaza del Consejo (Piata Stafului)

En otras palabras, es la antigua Plaza del Ayuntamiento. De todas las plazas que hemos visitado en las distintas ciudades de Rumanía, esta es sin duda mi favorita: todos sus elementos encajan entre sí en una plaza armoniosa, grande y llena de vida, pues paseáramos por ella a la hora que fuera, había gente comiendo, charlando, andando; las montañas se recortan contra el cielo y por las noches hay que ponerse chaqueta, aun en verano. Esta plaza es una maravilla.

Brasov

Iglesia ortodoxa en la Piata Stafului

De la plaza principal sale la más importante calle peatonal de Brasov, la calle Republicii, una avenida donde se aglomeran bares, tiendas y preciosos edificios de colores. El paseo que ofrece está calle y las múltiples callejuelas que surgen de la misma merece bien la pena una tarde.

Brasov

Calle Republicii

Pero volvamos a la Piata Stafului.

Iglesia Negra (Biserica Neagra)

Esta majestuosa iglesia es la más grande de estilo gótico de toda Rumanía. El nombre, tan siniestro, debe su sencilla explicación a que un fuerte incendio en 1689 dejó las paredes ennegrecidas. Para entrar hay que pagar 6 lei por cabeza (adultos) o 3 lei si eres estudiante (¡a usar esos viejos carnets de la universidad!). La Iglesia Negra tiene una historia muy interesante detrás y su interior no hace justicia, en mi opinión, a lo espectacular que luce por fuera. Sin embargo, ya que estábamos y por ese precio, no podíamos no entrar. En general es austera, siguiendo los estándares de la ortodoxia, pero hay que tener en cuenta el impresionante órgano de la parte superior. Nos hubiera gustado escuchar algún concierto pero no nos informamos a tiempo. Pone los pelos de punta ver los agujeros de las balas en algunas de las columnas de la Iglesia.

Brasov

Iglesia Negra

Torre del Trompetista

Otro de los símbolos que sobresalen en la Plaza Stafului de Brasov es la Torre del Trompetista, ahora reconvertido en Museo de Historia, con fachadas color amarillo pastel y posiblemente, uno de los últimos lugares de quema de brujas en el pasado.

Brasov

Torre del Trompetista

La nota friki: cuál fue nuestra sorpresa cuando llegamos a la plaza y vimos que había una grúa enorme apostada junto a algunos restaurantes. “¡Vaya! ¡Ya hemos pillado la plaza en obras!“, fue nuestro primer pensamiento. Pues… resultó que no, que dicha grúa levanta una base donde hay mesas y sillas para comer, cenar o probar degustaciones de vino… en las alturas. Sí, cómo lo oís. Un despilfarro para los bolsillos más abultados.

Brasov

Cena en las alturas… ¿Lo probarías?

Strada Sforii 

Una de las calles más estrechas de Europa: 1,30 metros de ancho. Sin embargo, no me pareció para tanto: de hecho, estoy convencida de que en Sitges, Cataluña, hay un pasadizo igual o más pequeño, y en otras ciudades europeas también (¿Venecia, quizá?). Eso sí, ¡no te puedes marchar sin cruzarlo, claro!

La Strada Sforii se construyó con el objetivo de que los bomberos cruzasen más rápido de un barrio al otro. Antes de la existencia de esta calle había que dar un poco de vuelta para llegar. Curiosa sin más.

Brasov

Strada Sforii

Excursión a la montaña de Brasov, Tampa Muntele

Fue una de las partes que más disfrutamos de nuestra visita. Se puede subir a la cima de esta montaña por varios recorridos (o así parecía en el mapa de la base) o cómodamente en el teleférico, pero nosotros decidimos subir andando. Todo el mundo iba por un determinado camino, así que para no perdernos tomamos ese. ¡Era el rojo! Dificultad elevada para dos personajes como nosotros, que hacemos trekking una vez al año, ¡pero lo conseguimos! Y estamos muy contentos por ello. De hecho, en este viaje nos estamos poniendo en forma con tanto subir y bajar cuestas… Pero vuelvo a la montaña, que me lío. Hay dos caminos: el de triángulos rojos y el de triángulos amarillos. Tras subir durante aproximadamente una hora el camino de triángulos rojos, llegamos a lo que parecía la entrada al teleférico y… cero vistas. El teleférico había cerrado mientras subíamos, serían las seis o siete de la tarde, y nos sorprendió que cerraran tan pronto en verano. Hay que tenerlo en cuenta porque habrá que volver a bajar a pie, y puede ser peligroso descender de noche.

Las vistas de Brasov existen y están a unos diez minutos del teleférico, siguiendo unos carteles. No os penséis que no hay vistas. 😀 Y son preciosas. Destaca la Iglesia Negra y la Torre del Trompetista.

Brasov

Admirando las vistas de Brasov

Brasov

Fijaos en la Iglesia y en la Torre… ¡Impresionante!

Fortificaciones de Brasov

Desde lo alto de la montaña de Tampa nos llamó la atención una construcción blanca y chata a lo lejos. Fue así como quisimos visitar lo que parecía una torre distante y cómo descubrimos acerca de las fortificaciones de Brasov. Para explicar la línea defensiva de la ciudad hay que ahondar un poco en la historia. En el siglo XII, Brasov era asediada por turcos y tártaros, por lo que los sajones, que por aquel entonces estaban en Rumanía, no tardaron en dar respuesta a esos problemas mediante la construcción de fortificaciones en puntos estratégicos que rodeaban la ciudad. En los próximos años y hasta el siglo XV, Bran se convirtió poco a poco en una fortaleza. Se construyó una muralla de 40 metros de alto que rodeaba la mayor parte de los barrios a los pies de Tampa, además de torres de vigilancia y puertas de entrada a la ciudad vieja. El conjunto hizo de Bran una de las ciudades mejor protegidas de la región de Transilvania.

Desgraciadamente, no todo ha conseguido llegar hasta nuestros días. La muralla fue derribada por necesidades de expansión en el siglo XIX.

  • Torre Blanca
Brasov

Torre Blanca

  • Torre Negra
Brasov

Torre Negra

Estas dos torres se sitúan junto a los restos de la muralla y están conectadas por unos caminos de hayas muy bonitos. Como os imagináis son torres de defensa. La Torre Negra recibe su nombre por el mismo motivo que la Iglesia Negra: un incendio en 1599 dejó sus paredes oscuras como el carbón. Sin embargo, después de la renovación, podéis ver que está blanca y reluciente.

También hay un buen número de bastiones en Brasov. Lo interesante del recorrido es perderse por estas calles y descubrir que en cada esquina hay un edificio histórico, un museo, un monumento, una iglesia… Imposible aburrirse.

EXCURSIONES

Desde Brasov se puede ir al famosísimo Castillo de Bran (o más conocido como Castillo de Drácula), donde se puede pasar una mañana muy entretenida. Al fin y al cabo, es una visita casi casi imprescindible si se visita Rumanía…

También está muy a mano la Fortaleza de Rasnov, la cual nos quedamos con ganas de ver, pero que es muy recomendada. Y echando un ojo a diversas webs turísticas, veo que hay otras excursiones como Poiana en invierno para esquiar o la montaña Postavaru en verano.

DÓNDE ALOJARSE EN BRASOV

En realidad, esto es muy sencillo. Rumanía es muy barato y Brasov no es una excepción, así que hay alojamientos de todo tipo a precios súper asequibles. Nosotros nos alojamos en un apartamento (Apartment Wilhemine) dos noches, por 22 euros la noche. Teníamos habitación doble y la casa entera para nosotros dos y otra habitación de dos personas, a los pies de la montaña Tampa y a cinco minutos de la Piata Stafului. Si no os va lo de las guest house, apartamentos y demás, hay hoteles estupendos en Booking.

DÓNDE COMER EN BRASOV

Restaurante Transilvania: parecido a un mesón, con buenas porciones de comida y buen vino a precios asequibles. Probamos un plato típico llamado Shepherd’s Bulz que yo odié y que a Ricard le gustó, hecho con polenta, queso y huevo. Eso sí, el vino me encantó. También pedimos una ensalada y otro plato llamado mici o mititei, “los pequeñitos”, que son como pedacitos de carne marinada.

La Ceaun: Guiados por TripAdvisor, fuimos a un restaurante barato y muy céntrico. Hicimos sopas del día y un pastel de queso salado. Quizá teníamos más expectativas pero estuvo bien.

Comimos en panaderías y heladerías repartidas por la ciudad. No temáis probar cosas nuevas en Rumanía, ¡hay que ser valientes! Tampoco hay que perderse una cerveza fría en Piata Stafului a cualquier hora del día.

Brasov es ideal. Me enamoró.

 

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