Si con nuestro viaje a Rumanía pensábamos que la Unión Europea no podía tener un país más desconocido e infravalorado, es porque aún no habíamos visitado Bulgaria.

Este viaje y todo lo referente a él hace referencia a AGOSTO DE 2017, pero hemos actualizado los detalles del post a 2018. Llegamos un par de meses tarde pero se nos acumula el trabajo. ¡Esperemos que os sea útil igualmente!

Agosto, entonces. Temporada alta en la mayoría de destinos europeos y otros tantos; en Bulgaria no tuvimos esta sensación. La mayor parte de turismo que tiene el país es local o bien extranjeros de países cercanos como Rumanía y Grecia, sin olvidar la poderosa Rusia.

POR QUÉ VISITAR BULGARIA

Bulgaria es el país más pobre de la Unión Europea. Hay que recordar que actualmente la conforman 28 estados, y Rumanía y Bulgaria ocupan las posiciones más bajas económicamente. Esto no es algo positivo, por supuesto, pero tristemente quiere decir que sus precios son mucho más asequibles que el resto de Europa. De nuevo, si tus destinos dependen de cuánto se paga por las cosas, aquí el dinero da mucho de si.

Pero no todo el atractivo del estado balcánico se basa en los precios. Bulgaria es un país al que tus amigos no van, al que los conocidos les suena de lejos, del que nadie te dice “¿has estado ahí, en…?“. Ello significa exotismo, misterio, encanto. Bulgaria es nueva para nosotros. Lo mejor de todo: no le falta de nada.

Bien es cierto que a la gente le puede sonar Sofía, pero no todo el país vive de la capital. Por ejemplo, ¿sabéis que Bulgaria es la culpable de que existan tantos perfumes de rosa? Podéis saber el por qué en Kazanlak, ciudad situada en el centro del país. Tal vez preferís ir a pasar unos días a un pueblo costero y maravillaros con las playas que tiene el Mar Negro. O encontrar ciudades hechas de cultura, restos romanos y arte como Plovdiv.

Bulgaria

¿Alguien quería playa?

Para ser honestos, Bulgaria sufre una tremenda injusticia. Durante dos semanas nos mezclamos con los locales y hablamos mucho de la crisis española, pero también de cómo Bulgaria ha sido ninguneada durante años por la UE. ¿Acaso no son también europeos? ¿Cómo pueden existir tales diferencias entre un conjunto de países pertenecientes al mismo grupo? Da para pensar y debatir, y también para indignarse.

Mi deseo para Bulgaria es que el turismo le insufle un buen revitalizante. Que la gente empiece a considerarla como uno de sus lugares en su “bucket list“, que las escapadas desde casa a este país se vuelvan más frecuentes, que se vuelva solo un poco más conocido. No mucho, porque si soy egoísta quiero volver en un futuro cercano y que todavía no haya cientos de turistas. En fin; le deseo mucha prosperidad a Bulgaria. Es quizá el secreto mejor guardado de Europa.

ITINERARIO / DIARIO DE VIAJE

En nuestro viaje a Bulgaria cruzamos el país en transporte público de este a oeste en 14 días, y por supuesto nos quedamos con ganas de más (aunque hubiéramos estado 14 semanas).

Es cierto que toda planificación no puede salir perfecta al 100%. Excepto Sofía que creemos que nos bastaron 3 días (la ciudad ni nos defraudó ni nos fascinó) y Kazanlak que al ser pequeña 2 días ya dan para mucho, las demás ciudades nos supieron a poco. En Nessebar además pasamos los dos por una pequeña fiebre que nos privó de ver la ciudad a fondo, pero al tenerlo todo cerrado no pudimos quedarnos más.

Resumiendo, este fue nuestro recorrido:

CONSEJOS GENERALES

  • La comunicación en Bulgaria es complicada si no hablas ni búlgaro ni ruso. Especialmente lejos de las grandes ciudades hablan poco inglés (hay que entender cuáles son sus raíces y que hace apenas 10 años que entraron en la UE), pero son muy simpáticos y hacen todo lo posible por hacerse entender. ¡Lo que nos sorprendió gratamente es que mucha gente habla español!
  • El transporte público búlgaro está en la línea del de Rumanía: los trenes son baratos pero lentos. Para nosotros no fue un problema, son cómodos y puedes disfrutar del paisaje. Si te aprieta el tiempo puedes ir en autobús pagando un poco más o bien puedes cruzar el país de punta a punta en un vuelo interno.
  • La comida búlgara es un espectáculo. Por proximidad, está muy influenciada por la gastronomía griega, turca y árabe, así que el cóctel resultante puede llegar a ser de lo más jugoso. Especialmente para los amantes de la carne sólo eso puede ser un motivo para visitar el país. Sus estofados no tienen nada que envidiar al de nuestras abuelas, pues hay que tener en cuenta que nuestros inviernos al lado de los suyos son de aficionados.
  • El turismo religioso, peregrino o simplemente quien le pueda interesar el arte religioso tiene una parada obligatoria en Bulgaria: el Monasterio de Rila. Podéis leer aquí nuestra visita.
Bulgaria

La magia de Rila

  • La seguridad en Bulgaria es la normal de cualquier país europeo. Hay que tomar las precauciones de siempre. Sofía, como ciudad grande, puede ser peligrosa de noche, especialmente el área cercana a la estación de tren (lugar donde desgraciadamente nos alojamos).
  • Algo que nos sorprendió es que los búlgaros no tienen ningún tipo de vergüenza a la hora de colarse en sitios como supermercados o paradas de comida callejeras, sobretodo si eres extranjero y te ven dudoso. No es que nos molestara ni nada, sólo que lo encontramos curioso y, hasta cierto punto, divertido.

CÓMO MOVERSE

Como hemos comentado más arriba, el transporte público en Bulgaria es barato pero poco eficiente, así que dependerá de la paciencia que tengas o del tiempo del que dispongas. En nuestro caso no supuso ningún problema, siempre pensamos que es la forma más auténtica de viajar pues puedes llegar a entablar conversación con los locales, aunque sea en lenguaje de signos. 😛

Las ciudades más importantes de Bulgaria tienen estación de ferrocarril, ubicadas en general cerca del centro. El tren es muy frecuente y la opción más económica. Puedes consultar los horarios y precios en la web oficial y no es necesario comprar el billete con antelación. En nuestro viaje lo usamos prácticamente en cada trayecto excepto para Nessebar y Rila, donde tuvimos que coger el autobús.

Como buen país de interior que es Bulgaria, quizás lo mejor es alquilar un coche para disfrutarlo a tu aire y no ir con nada reservado, pues insistimos que se puede ir sobre la marcha hasta en temporada alta. En nuestra siguiente visita (que la habrá) no dudaremos en hacerlo así.

Sofía, Plovdiv y Varna, las tres ciudades búlgaras más pobladas, disponen de una red de autobuses urbanos, muy útiles especialmente para la capital ya que las distancias son grandes. Además, Sofía tiene un metro que cubre los atractivos más importantes, siendo así la opción más conveniente.

GASTRONOMÍA

Como hemos comentado, la gastronomía búlgara está muy influenciada por las cocinas turca, griega y árabe, pero también en menor escala por la italiana y la húngara.

La ensalada es un fijo como acompañamiento de casi cualquier plato. La ensalada tradicional de los Balcanes es una mezcla de berenjena asada, pimiento dulce, ajo, tomate y vinagre.

Las sopas, tanto frías como calientes, también son un elección muy popular, como entrante o plato principal. La sopa fría más famosa es el tarator, una mezcla a base de yogur, pepino y ajo, recordando al tzatziki griego pero más líquido; mientras que la sopa caliente por excelencia es la bob chorba, literalmente en búlgaro “sopa de alubias”.

Como platos fuertes Ricard se queda con dos estofados de carne: el kavarma, de cerdo y verduras cocido a fuego lento, y el gyuvetch, de ternera y verduras al horno. Para vegetarianos o veganos, la cosa está un poco más complicada, pero siempre hay la excepción en algún restaurante. Sino, siempre se puede tirar de sopas y legumbres.

Bulgaria

Una de las opciones vegetarianas que encontramos en Burgas

De postres o para picar algo no hay nada como la mekitsa, una masa de yogur frita, su pasta predilecta. También existen variantes con rellenos de chocolate, crema, etc.

Es cierto que se bebe mucho vino en las comidas (¡bien!), aunque siempre nos acaba tirando más la cerveza. Probamos la Zagorka y la Kamenitza.

No hay que irse de Bulgaria sin catar la boza, una bebida fermentada de maíz y avena muy popular en Europa del Este y Oriente Medio, con un sabor que difícilmente te recordará a algo que hayas probado hasta entonces. Su textura es espesa, no para el gusto de todos.

MONEDA Y PRECIOS 

Aunque Bulgaria ya forma parte de la Unión Europea desde hace más de 10 años, sigue teniendo su propia moneda, que es el lev (“leva” en plural) aunque a menudo lo verás abreviado como Lv o BGN, su código internacional. El cambio a marzo de 2018 es 1,95 BGN para 1€ y 1,60 BGN para 1 US$. Podéis consultar el cambio actual en este enlace.

Hay casas de cambio repartidas por todas las ciudades que hacen muy buen precio, así como cajeros automáticos, de los cuales no podemos dar información porque lo llevábamos  todo en efectivo.

Insistimos: Bulgaria es el país más pobre de toda la Unión Europea. El salario mínimo en 2018 es de sólo 260,8€, poco más de la tercera parte del español. Por contra el paro no llega al 7%, pero esto sólo son datos oficiales: la pobreza se hace notoria por todo el país.

El alojamiento es barato, incluso más que en Rumanía. Por una habitación doble con baño privado, en el centro de Plovdiv (y decente) pagamos 18€ por noche, por ejemplo. En Kazanlak, en cambio, nos dimos el “capricho” de ir a una suite (aunque oficialmente es una guest house, creedme que la habitación no tenía nada que envidiar a la de un buen hotel) y pagamos la irrisoria cantidad de 23€ por noche, si bien es cierto que Kazanlak no es tan turístico: los pocos que la visitan no suelen hace noche allí.

En cuanto a la comida, entre los dos no solíamos pasar de 10€ y solíamos pedir un entrante para compartir, dos principales y dos cervezas, aunque es cierto que nos solemos mirar los precios. Bebedores como nosotros, tenéis que saber que el alcohol es muy barato, incluso más que en España 🙂

La mayoría de entradas en Bulgaria son baratas, no costando más de 10 Lv (5€) por cabeza, eso sí visitándolo por tu cuenta. La entrada a las iglesias es libre, sólo hay que pagar si quieres ver extras como la colección de arte en el sótano de la Catedral de Alexander Nevsky o la necrópolis de Santa Sofía, por poner dos ejemplos.

No se puede olvidar el turismo callejero. Todos los cascos antiguos de Bulgaria tienen sus peculiaridades pero si tenemos que quedarnos con uno es el de Plovdiv, donde además puedes visitar el Antiguo Estadio de Philippopolis de forma gratuita.

Bulgaria

Una de las calles de Plovdiv

Importante: el dinero es algo muy personal. Lo que para uno es caro o barato dependerá de su presupuesto y expectativas. ¡No tengáis miedo de gastar más o menos que lo que os dicen otras páginas! Nuestro  presupuesto es mochilero y mientras realizamos un viaje largo, así que ahorramos lo máximo posible dentro de unas condiciones básicas y prioridades personales. Para otros, este presupuesto será muy distinto e igual de válido.

PARA ACABAR

Si tenéis alguna pregunta o duda sobre Bulgaria, intentaremos resolverla lo mejor posible basados en nuestra experiencia personal. 🙂 Si os ha gustado no os olvidéis de compartir, ¡nos hace muy felices!