Después de una semana en la megalópolis malaya, Kuala Lumpur, decidimos poner rumbo a Cameron Highlands, donde nos esperarían unas temperaturas mucho más suaves, dignas de una primavera cualquiera de las que ya no quedan en el Mediterráneo…

El destino elegido fue Tanah Rata, pequeño pueblo que junto a Brinchang y Ringlet conforma el territorio de las Cameron Highlands (nombre que se debe a su descubridor, William Cameron), famoso por sus plantaciones de té. Sus condiciones climáticas únicas en toda Malasia permiten la producción de té solamente aquí, en unas proporciones suficientes para abastecer a todo el país.

CÓMO LLEGAR

Para desplazarse desde Kuala Lumpur hasta las Cameron Highlands hay varias opciones. Nosotros optamos por el transporte público, porque en los tours nos dan todos los males. Desde la estación TBS (a la que se llega fácilmente en LRT, su metro particular) salen autobuses frecuentemente a un precio de entre 30 y 35 ringgits por cabeza (6-7 €) y el trayecto dura alrededor de 4 horas (con parada técnica incluida y muchas curvas). Hay dos compañías que permiten comprar el billete online en Easybook: CS Travel y Unititi Express, aunque lo compramos directamente en la estación por si las moscas. El bus no iba lleno y salió puntual, pero vimos muchos retrasos en la pantalla.

Hay que decir que los autobuses en Malasia son estupendos. El aforo es inferior al que estamos acostumbrados (ronda los 30 pasajeros) y son mucho más espaciosos y cómodos que los urbanos. Ideal para echar una cabezada en largos trayectos.

TANAH RATA

La parada en Cameron Highlands es la estación de autobuses de Tanah Rata, que a pesar de que el nombre no sugiere cosas demasiado agradables, es un pequeño pueblo de montaña muy acogedor. En caso de alojarse en Brinchang o en Ringlet, otras opciones muy plausibles, habrá que coger un taxi, teniendo en cuenta que los precios son fijos (en la misma estación hay una tabla con los precios actualizados). El transporte público local es infrecuente.

Nuestro alojamiento en Tanah Rata fue el Cameronian Inn, ubicado a sólo 10 minutos a pie de la estación en una zona tranquila, alejada del bullicio de la calle principal. La habitación es sencilla, sin aire acondicionado ni ventilador (creedme que no es necesario con el fresquito que hace) y con baño compartido. El dueño, Mr. Yen, es encantador: en todo momento hace que te sientas como uno más de la familia. En la misma pensión hay información de todas las actividades que se pueden realizar en las Cameron Highlands, además de opciones para salir hacia otros destinos como Taman Negara, Kuala Lumpur o Ipoh.

Cameron Highlands

Tanah Rata

Después de tomarnos un respiro dedicamos la tarde del primer día a conocer el pueblo, que es básicamente una calle principal que va desde tiendas de souvenirs, chaquetas y ponchos hasta restaurantes para todos los gustos y bolsillos. Hasta hay un Starbucks y un pub irlandés. ¡La globalización da miedo!

A destacar también su mezquita, en lo alto de una pequeña colina, donde fuimos recibidos con tremenda hospitalidad por un paisano local que se ofreció desinteresadamente a explicarnos cosas de su religión y de su vida en Tanah Rata, además de contarnos un poco su historia, que se remonta a la década de los 60. No dudéis en acercaros. Pasamos un rato allí refugiándonos de la lluvia.

Para comer elegimos comida india, ¡y parece que descubrimos América! No habíamos tenido muy buenas experiencias hasta ahora, pero los garbanzos estofados en salsa chanah masala y el pollo al curry que pedimos dejaron nuestras papilas gustativas temblando de gusto. Los precios son inferiores a los que se encuentran en Kuala Lumpur.

PLANTACIONES DE TÉ BOH

Al día siguiente madrugamos; ¡aquí hay que cambiar los hábitos por completo! Cameron Highlands se encuentra a 1500 metros de altitud, y su gran atractivo son los trekkings, por lo que hay que aprovechar al máximo las horas de sol. Además, nunca sabes cuando te puede llover, por lo que hay que ir preparado.

Mr. Yen nos aseguró que existía un bus local hasta Kea Farm (5 km al norte de Brinchang), desde donde empieza un interesante camino de 3,5 km hasta la principal plantación de té, de la empresa BOH. Así que fuimos a la estación, y ahí nos hubiésemos quedado esperándolo porque ese día, justamente, el conductor estaba enfermo… Entonces, la frecuencia es poca o inexistente. Por suerte conseguimos compartir un taxi con una pareja británica por lo que nos acabó costando igual que el bus, 5 RM por cabeza (1€).

Cameron Highlands

El camino hasta la plantación es mayoritariamente en descenso, por lo que no se hace nada pesado. Nos entretuvimos haciendo miles de fotos a los paisajes verdes. Llegados al destino nos encontramos con un bar con vistas al campo donde venden el té que se produce ahí mismo (o eso dicen :P) y una pequeña exposición que explica el origen de las Cameron Highlands y de la empresa. Es posible también realizar una visita gratuita por el interior de la fábrica pero no quisimos desaprovechar el buen tiempo que hacía.

Nuestra siguiente parada era la Mountain Strawberry Farm. Nos esperaban 2,5 km de subida. Cuando llevábamos apenas uno, vimos que aquello iba a acabar con nosotros. 😀 Hicimos autoestop en la carretera el camino de cabras y para nuestra fortuna, al cabo de un momento nos recogió el primer coche: una encantadora pareja germano-checa, Wecker y Gabi. Lo único es que ellos se dirigían 2 km aún más arriba, hasta el Mossy Forest, y se ofrecieron a llevarnos también. Compartimos unas 2 horas estupendas hablando de viajes y coches con paisaje neblinoso incluido. ¡Hasta nos ahorraron 4 km de bajada a la vuelta!

Cameron Highlands

Mossy Forest

Se recomienda ir al Mossy Forest lo más temprano posible para que la niebla no cubra las vistas. Desgraciadamente y aunque era pronto, tuvimos mucha niebla y pocas vistas, pero el paseo en sí, cruzando por las tablas de madera y envueltos en el más completo misterio, da mucho juego. Recomendable para ir en transporte, ¡pero no andando!

RUTAS/TREKKING POR LA SELVA

Las plantaciones de té son el mayor interés turístico de Cameron Highlands sin ninguna duda. Pero la vasta extensión de jungla ofrece posibilidades muy interesantes a los más aventureros, ya sean expertos o iniciados. Existen un total de 14 rutas oficiales de trekking, con distinto nivel de dificultad, y es muy recomendable utilizar un dispositivo GPS para orientarte. Nosotros usamos el del móvil junto con la aplicación maps.me (MapsWithMe) que nos vino de perlas.

Para más información sobre las rutas, consultad el enlace. Nosotros, al ser principiantes, decidimos hacer las dos más fáciles en dos días alternos.

  • RUTA 4

Ruta muy fácil a través de un caminito que empieza en medio de Tanah Rata. Se llega en unos 20 minutos a una cascada sucia y tristona, y no será por lluvias. La mencionada Parit Falls habrá visto mejores días, pero al menos esta ruta sirve para iniciarse y hacer un primer contacto con la selva. Si llegas a mediodía, puedes hacer este suave trekking en un rato por la tarde.

Cameron Highlands

La esplendorosa cascada…

  • RUTA 5

La ruta 5 fue la primera que hicimos y ¡cómo se nota que ha sido nuestra primera vez en la selva! Esta ruta está categorizada como intermedia-baja y conecta con la ruta 3 y 7, que según nuestro mapa son más largas y complicadas. A mí, nada más entrar, ya se me ponían los pelos de punta escuchando crujidos, ruidos e imaginando toda clase de seres surgiendo de la espesura. ¡Pero sobreviví! Hay refugios a lo largo de las rutas por si llueve o por si quieres descansar un rato.

Tengo que decir que en estas excursiones en la selva no vimos ni dios andando, salvo una pareja en la ruta 5. Las plantaciones de té sí que parecen ser populares, pero lo de meterse en la jungla, no sé yo. Así que por un lado está muy bien porque vas completamente a tu aire y muy inmerso en tu experiencia, pero por el otro me daba un poco de respeto. Recomiendan no ir solo.

Cameron Highlands

Con cara de circunstancias ante la perspectiva de adentrarnos en la selva

PENSAMIENTOS GENERALES

Mis ideas, sin orden ni concierto, es que a Cameron Highlands se viene a respirar. Es un lugar donde hablamos mucho, el uno con el otro, algo que en Kuala Lumpur no hicimos tanto como deberíamos, y con los demás. Nos desintoxicamos de la ciudad, de sus prisas y de sus centros comerciales. Compramos en el supermercado, vimos la lluvia, adquirimos un poncho azul. Pasamos algo de frío y tuvimos miedo de los bichos en la selva, pero ellos tuvieron más miedo de nosotros con nuestros ruidosos y torpes pasos de elefante, así que no vimos nada salvo un mono blanco.

Esto es un paraíso para los amantes del trekking y para los que meten un pie tímidamente en la selva. ¿Vosotros habéis estado en Cameron Highlands? ¿Os gusta la selva? Si te ha gustado, ¡no te olvides de compartir!