Chiang Rai es una pequeña ciudad al norte de Tailandia, formando el centro comercial del Triángulo de Oro, que no es nada más ni nada menos que el área que delimitan las fronteras de Laos, Myanmar y la propia Tailandia. Desde ella se puede llegar a destinos más remotos del país. Además, algunas de las instantáneas más famosas de Tailandia tienen lugar en Chiang Rai.

Chiang Rai fue la última parada de nuestro viaje de 90 días por Tailandia, país que cruzamos de sur a norte. También es un destino elegido por muchos viajeros para hacer una excursión de 1 o 2 días desde la no muy lejana Chiang Mai, su hermana mayor. Estas dos ciudades, junto con el pueblo de Pai, forman parte del famoso Mae Hong Son Loop.

CÓMO LLEGAR A CHIANG RAI

DENTRO DE TAILANDIA:

Lo más usual es llegar a Chiang Rai desde su vecina Chiang Mai. La compañía Greenbus tiene mucha frecuencia de autobuses con una calidad-precio excelente. El trayecto dura unas 4 horas, haciendo parada primero en la Terminal 2 (en las afueras) y luego en la Terminal 1 (en el centro). Estos autobuses continúan hasta Chiang Khong (cerca de la frontera con Laos). Pueden comprarse los tickets online o directamente en la Estación Arcade de Chiang Mai.

Desde Pai no se puede ir directo, hay que hacer transbordo en Chiang Mai.

Por último, también es posible llegar en avión. Recomendamos esta opción únicamente si se parte desde Bangkok.

DESDE LAOS:

Huay Xai es el pueblo fronterizo en Laos que queda más cerca de Chiang Rai. Desde la Estación Bokeo (en las afueras) parte un autobús internacional al día. El trayecto dura unas 4 horas (de camino se puede ir rellenando el papeleo para entrar a Tailandia) y en Chiang Rai para únicamente en la Terminal 2. Hay un songthaew que conecta ambas estaciones en unos 20 minutos.

También es posible hacer la ruta por tu cuenta: en tuk-tuk hasta el control de inmigración en Laos, cruzar el Puente de la Amistad hasta el control tailandés, y de ahí otro tuk-tuk hasta la carretera principal, desde donde puede cogerse el bus que viene de Chiang Khong. Con esta opción se ahorra muy poco dinero (o incluso nada, según lo que puedan pedir los tuk-tuks).

QUÉ VER EN CHIANG RAI

Chiang Rai va de colores: tenemos la Casa Negra, el Templo Blanco, el Templo Azul… Y alguna que otra cosilla no tan conocida.

La mayoría de atractivos están en las afueras. Hay excursiones de medio día o día entero disponibles en muchas agencias. Si por el contrario prefieres ir por libre (como en nuestro caso) puedes alquilar una moto o bien un tuk-tuk, según tu presupuesto.

TEMPLO BLANCO – WAT RHONG KHUNG

La atracción principal de Chiang Rai es este templo budista que se parece tanto a sus hermanos como un huevo a una castaña. Grande, pintado de un blanco inmaculado y lleno de figuras y distorsiones extrañas, el Templo Blanco se construyó envuelto en controversias que todavía hoy duran. No es de extrañar que tenga detractores y admiradores por igual, pues me atrevería a decir que pocos templos budistas verás similares a este. Cada pequeño rincón de este lugar es extraño y cuidado al detalle.

Chiang Rai

El Templo Blanco en toda su gloria

Incluso la historia del artista es interesante y está llena de curiosidades: a finales de la década de los 90, el templo original estaba muy deteriorado. Fue en esas cuando Chalermchai Kositpipat, un artista local de Chiang Rai, decidió que iba a reconstruir el Templo Blanco por completo con su propio dinero. En la actualidad, el Templo sigue poco a poco con construcciones y mejoras, pero se cree que todavía tardará muchos años en ser terminado. Chalermchai ha asegurado que dedicará su vida entera a este trabajo, y aunque ahora se aceptan donaciones, no pueden ser de más de 10.000 bath, porque el autor no quiere verse influenciado por grandes donativos.

Dentro de la sala de oración, el recinto principal, hay incluso imágenes de personajes tales como Harry Potter o Hello Kitty.

Chiang Rai

Figuras siniestras en el Templo Blanco

LA CASA NEGRA – BAAN DAM

La Casa Negra sigue con temas bizarros, en la línea de las esculturas más extrañas del Templo Blanco. De igual manera que el susodicho, fue creada por un tailandés, Thawan Duchanee, y utilizó, entre otros, huesos como inspiración para pintar. Como prueba de su arte, hay huesos, calaveras de búfalo, esqueletos, pieles de serpiente, etc.

Chiang Rai

La Casa Negra

Pero no os asustéis todavía: el conjunto de casas (ya que no es sólo “una” Casa Negra, sino que el complejo tiene varias, siendo una de ellas más grande y donde se puede entrar, y las otras más pequeñas y con distintas cosas en su interior) es interesante y la visita me pareció diferente y curiosa. Está claro que los amantes de la arquitectura encontrarán aquí algo que indagar y en definitiva, la excentricidad del lugar es algo que ver.

Disfrutamos el paseo por los jardines, donde hay una especie de “casitas” blancas que me recordaron a las cápsulas blancas de Bulma (algo que le encantó a Ricard, pues es un gran fan de Dragon Ball).

Chiang Rai

¿Pero esto qué es?

TEMPLO AZUL – WAT RONG SEAR TEAN

Su complicado nombre significa algo así como “templo de tigres danzarines“. El origen del nombre se debe a que en el pasado Chiang Rai era famosa por ser el hogar de tigres salvajes. Desgraciadamente esto ya no es así desde hace mucho tiempo. El Templo Azul es otra reconstrucción: anteriormente había un templo en ruinas que un artista local decidió transformar por completo.

Chiang Rai

El Templo Azul

Como podéis imaginar, el color que predomina es el azul: en las paredes, en el techo, en la fachada. Intrincados dibujos dorados se mezclan con el azul y evocan un festín para la vista. Muy, muy bonito, lo único malo de este templo es la cantidad de gente que se amontona para verlo.

WAT HUAI PLA KUNG

Una gigantesca estatua en lo alto de la colina te dará la bienvenida en tu camino hasta aquí. Puede que dudes si visitar este templo o no, ya que está en las afueras (a 6 kilómetros de Chiang Rai) y, al fin y al cabo, ¿otro templo más? ¡Error! A estas alturas ya deberías haberte dado cuenta que ningún templo de Chiang Rai es uno típico. Y este no iba a ser menos.

Chiang Rai

La Diosa de la Piedad

Ubicado en una posición privilegiada en la montaña, rodeado de carreteras polvorientas y escenarios bucólicos, un templo de nueve pisos en vivos colores -cada nivel más pequeño que el anterior, formando una estructura en forma de triángulo- y la majestuosa estatua de la Diosa de la Piedad. ¿Cómo? ¿¡No es Buda!? ¡Nooo! Aunque comúnmente se confunde (pues en las guías aparece como Big Buddha), si os fijáis bien es una mujer.

Chiang Rai

Templo de nueve pisos

Para moteros: nosotros llegamos hasta aquí siguiendo una carretera secundaria desde la Casa Negra en vez de la principal y nos lo pasamos de miedo.

TEMPLO DEL BUDA ESMERALDA – WAT PHRA KAEW

Muy distinto de su homónimo en Bangkok, en este templo apenas hay turistas y desde luego no está concurrido. Bonito y tranquilo, no tiene nada tan distintivo como los anteriores pero aún así no está de más.

LA TORRE DEL RELOJ

De día, la torre del reloj está en medio de un cruce de carreteras. Parece un artilugio mecánico sin mucha utilidad más allá que “hacer la foto de rigor” (vosotros también hacéis eso, ¡¿no?! :P). Sin embargo, de noche la cosa cambia: unas bonitas luces la iluminan y el paseo se hace más agradable. Ni más, ni menos. Está en el centro de Chiang Rai, así que si tenéis un ratito para pasear, ¿por qué no acercarse a verla?

Chiang Rai

La torre del reloj

MERCADO NOCTURNO

Como ya viene siendo una costumbre, cenar en los mercados nocturnos que hay en la calle es una de las mejores cosas que podrás hacer en Tailandia. Chiang Rai tiene el suyo, y está muy animado a partir de las 6-7 de la tarde. Aunque no es ni de lejos tan grande como los que hay en Chiang Mai, la verdad es que está bastante apañado y desde luego no te quedarás con hambre. Muy barato.

Chiang Rai

Hora punta para cenar

EL TRIÁNGULO DE ORO

Las fronteras de Tailandia, Myanmar y Laos forman otro punto turístico al que no fuimos. El nombre oficial viene del inglés, pues fueron los americanos quienes rebautizaron este área que por los locales es desde siempre conocida como Sop Ruak, ya que aquí es donde el río Mekong se cruza con el río Ruak. Ambos ríos conforman las fronteras naturales entre los tres países citados.

El área del Triángulo de Oro es conocida por ser una zona rica en cultivo de opio. De hecho es posible ver el Museo del Opio, donde se exhibe la historia de esta droga, no sólo a nivel local sino internacional, además de los efectos de consumir esta substancia y campañas para erradicar su uso.

¡También hay un templo! El Phra That Doi Pu Khao se ubica en una colina desde donde es posible ver unas buenas vistas de todo el complejo.

SOBRE TURISMO RESPONSABLE: LA TRIBU DE LAS MUJERES JIRAFA

Cerca de Chiang Rai y Chiang Mai hay poblados de lo que se conoce como “mujeres jirafa”. Las mujeres jirafa reciben este nombre por su característico cuello largo, producto de la deformación tras llevar durante décadas pesados aros de bronce en el cuello. Los anillos o aros se colocan a partir de los 5 años de edad. Ya nunca se los quitarán. Para subsistir, venden souvenirs y fotografías a los turistas.

Explicado de manera muy resumida, estas mujeres no tienen patria: nadie las reconoce como ciudadanas de su país, y por lo tanto no tienen ningún derecho. Años atrás huyeron de la guerra en Myanmar, y ahora sobreviven como pueden en un circo humano. No son tailandesas, ni birmanas. No son nadie.

Estas aldeas se mantienen por el turista que quiere ver algo “exótico” y llevarse a casa la foto de turno. Por favor, ve un poco más allá de eso. Estas prácticas inhumanas no existirían si alguien no pagara por ellas. Por otro lado, ¿sobrevivirían las mujeres jirafa si no fuera por el turismo? Sé que es una cuestión complicada. Pero por eso tenemos que preguntarnos, cuando viajamos, qué hacemos y cómo afecta a las personas de nuestro alrededor. Actualmente existen organizaciones que intentan ayudar a este tipo de etnias y parece ser que incluso el gobierno tailandés está intentando llegar a una solución ética.

PARA ACABAR

Y tú, ¿has estado en Chiang Rai? ¿Con cuál de los curiosos templos te quedas?