Empezamos un día muy completo. Queríamos deambular por la Ciudad Vieja de Edimburgo (Old Town), que es la parte más pintoresca y representativa de la ciudad. Por la tarde fuimos en un arrebato a Calton Hill.

GREYFRIARS BOBBY

En primer lugar fuimos a buscar la estatua de Greyfriars Bobby, la estatua del perrito más conocido y querido en Escocia. La leyenda cuenta que Bobby era el perro de John Gray, un humilde vigilante nocturno, y que hicieron las rondas juntos durante dos años. Eran compañeros inseparables. Desgraciadamente y como muchos otros, John Gray falleció en el siglo XIX por una enfermedad. Fue enterrado en el cementerio de Greyfriars, donde Bobby pasó el resto de su vida, sentado en su tumba. Lo más impresionante de eso es que Bobby lo sobrevivió más de 14 años y nunca se separó de su amo, indiferente a las inclemencias del tiempo y a pesar de que en muchas ocasiones el jardinero y el guardián del cementerio intentaron ahuyentarlo, hasta que finalmente tuvieron compasión de él.

Bobby murió en 1872. Las leyes no permitían que fuera enterrado dentro del cementerio, puesto que era tierra consagrada, así que lo enterraron lo más cerca posible de la tumba de John Gray, en el patio de la iglesia de Greyfriars.

Greyfriars Bobby

Greyfriars Bobby

Greyfriars Bobby

CEMENTERIO DE GREYFRIARS

Detrás de la estatua de Bobby hay una pequeña calle que lleva hasta el propio cementerio. Como en la mayoría de cementerios de Escocia, vale la pena entrar en él. Nosotros incluso echamos un ojo dentro de la iglesia presbiteriana, donde había mucho movimiento.

Greyfriars Bobby

Greyfriars Bobby

La tumba de Bobby

OLD TOWN

Seguimos nuestro paseo por la Old Town, deleitándonos con sus calles estrechas, su preciosa arquitectura y sus secretos. Edimburgo es bellísima, es una de las ciudades más bonitas a la vista que he visto jamás. No hay elementos estridentes, sino que todas sus partes encajan perfectamente como las piezas de un puzzle. Los closes, salvo los más famosos, no aparecen en las guías, y tienen algo mágico en ellos. Son callejones estrechos que en otra parte del mundo quizá nos daría miedo cruzar, especialmente de noche, pero no en Edimburgo, donde al final de cada close se encuentra un secreto, una plaza escondida, un monumento olvidado o un diminuto vecindario aislado del mundo.

Edinburgh Old Town

Edinburgh Old Town

Edinburgh Old Town

Edinburgh Old Town

Edinburgh Old Town

Vigilando un close

Edinburgh Old Town

Tampoco tienen pérdida sus numerosos pubs, sus cafés y hasta las fachadas de las casas. Guardamos el mapa y disfrutamos del descubrimiento. Al otro lado de un close está el Museo de los Escritores, en cuya plaza hay un montón de baldosas con inscripciones de frases famosas de los mismos. En otra calle se encuentra el Elephant House, uno de los cafés donde Rowling creó al mago más famoso de todos los tiempos, Harry Potter. Es muy revelador que la autora se inspirara en esta tierra para relatar su obra, y es que la inspiración surge de todos los rincones.

Writers' Museum Edinburgh

Writers' Museum Edinburgh

Edinburgh Old Town

Edinburgh Old Town

Edinburgh Old Town

Elephant House

Aquí nació Harry Potter

Edinburgh Old Town

En nuestro viaje volveremos a visitar la Old Town, por supuesto, ya que todavía quedan muchas cosas por ver, como el Castillo y muchos otros rincones.

CALTON HILL

Después de parar a comer decidimos ir a Calton Hill. Es una colina al final de Princes Street y se avista desde ella. Debido a que en la colina hay varios monumentos de corte neoclásico  y de clara inspiración griega, se la apoda “la Atenas del Norte“. No he estado en Grecia y no puedo comparar, pero creo que no hace falta (y no creo que la comparación sea muy acertada). Esta pequeña excursión tiene suficiente por sí misma. ¡Coged fuerzas!

En Calton Hill cuatro grandes monumentos. En primer lugar tenemos el Monumento a Nelson, que es la siguiente torre. Se construyó en conmemoración al vicealmirante Nelson al ganar la batalla de Trafalgar. Se puede subir y admirar la ciudad desde arriba, pero las vistas no varían demasiado. A la 1 del mediodía suena un cañonazo para indicar a los marineros su ubicación en los días de niebla.

Calton Hill

Monumento a Nelson

Calton Hill

Calton Hill

Casi Hobbiton

El segundo paso de la visita es el Observatorio astronómico, donde se encargan de todo lo relacionado con el tema: construcción y diseño de instrumentos para la observación, gestión de proyectos… No pudimos entrar.

Calton Hill

Observatorio

Calton Hill

A pocos pasos tenemos el Monumento a Dugald Stewart, homenaje al filósofo de nombre homónimo. Dugald también fue profesor en la Universidad de Edimburgo. Esta construcción con forma de linterna es muy famosa en las postales de Edimburgo y también está inspirada en una obra griega.

Calton Hill

Monumento a Dugald Stewart

Calton Hill

Finalmente, la imitación del Partenón de Atenas a medio construir, el Monumento Nacional. La obra, muy ambiciosa, pronto acabó con todos los fondos destinados a ella. Por ese motivo pasó a ser conocida como “la desgracia de Edimburgo”, ya que sus ciudadanos consideraban una vergüenza que se quedase a medias. Sin embargo ahora son unos restos muy distintivos y que tanto los nacionales como los foráneos admiran.

Calton Hill

Y no menos importante que lo demás, las vistas desde Calton Hill. La colina es preciosa y los habitantes de Edimburgo lo saben: es uno de sus lugares favoritos para festejar en Navidad, por ejemplo, y les encanta hacer excursiones y comer aquí arriba. Desde aquí se puede ver la ciudad y entender cómo está organizada y qué es la Old Town y la New Town. A lo lejos, Arthur’s Seat, la gran montaña. Para mí es una visita imprescindible. El día que subimos había niebla, estaba nublado y hacía mucho frío, y la colina parecía sacada de un cuento de Poe. Creo que es un lugar al que ir varias veces y disfrutar con sus cambios.

Calton Hill

Calton Hill

Calton Hill

Corriendo por la pradera

Calton Hill

Calton Hill

Calton Hill