Nuestro viaje sin billete de vuelta continúa, sin prisa pero sin pausa, y a finales de AGOSTO de 2017 visitamos Grecia. Mitología, mar y una historia reciente revuelta se unen para formar uno de los países más interesantes y más bellos que he visto nunca. Quizá, de todo lo que he visto en Europa, mi favorito. Aparte de esta pequeña guía, tenemos otra de Creta.

Viajar en agosto no fue ni de lejos la odisea que pensábamos que iba a ser. Grecia es uno de los destinos predilectos de medio mundo en verano, sí, pero reservando con tiempo y renunciando a lujos, reservar este viaje sin arruinarse es perfectamente plausible.

POR QUÉ VISITAR GRECIA

Las islas griegas son idílicas. ¿Quién no ha visto esas postales azules de ensueño, o las imágenes casi de lo que parece otro planeta en la tele? ¡Pues así son! Sin trampa ni cartón. Yo me cogería un velero y me iría ahora mismo a darme una vuelta. Palabra. Pero Grecia también tiene una península digna de sus islas: rincones con miles de años de historia, templos en las nubes, mitología por doquier, ciudades preciosas… Siempre hay cosas buenas y malas de los lugares a los que vamos, ¿no es cierto? Pues con Grecia no. ¡No hay nada malo! 😛 De verdad, me enamoré perdidamente. Y eso que a mí, en un principio, Grecia no me hacía mucho tilín.

Grecia

En Chania

ITINERARIO / DIARIO DE VIAJE

Hay muchísimo por ver en Grecia y en las Islas Griegas, y por ende muchas opciones para recorrer el país. Para la península se puede alquilar coche o utilizar transporte público. Mi opinión es que trenes y buses son suficientes siempre y cuando no te desvíes de las ciudades principales. Delfos, por ejemplo, nos resultó imposible de ver por culpa de las malas conexiones.

Las islas son un mundo aparte. Mi consejo es que escojáis una o dos islas y las recorráis y las disfrutéis tranquilamente. Creta, por ejemplo, es muy grande, por lo que estuvimos una semana, utilizando coche (hemos elaborado una guía aparte, abajo el link). Hay otras islas más pequeñas que quizá se pueden combinar.

Breve pero intenso, y con infinidad de itinerarios alternativos. No dejéis fuera Atenas ni Meteora bajo ningún concepto. Las islas, al gusto.

Grecia

Meteora

CONSEJOS GENERALES Y DATOS PRÁCTICOS

  • Id con la idea de que vais a engordar. 😀 La comida griega es muy sana pero, hijo, no puedes parar de comer. Te invitan en todas partes a chupitos después de la comida (es muy típico el raki, un licor de anís), por ejemplo. Y el queso tampoco es que sea light. Y todo está riquísimo.
  • A griegos y a españoles nos gusta hablar de la crisis y quejarnos del gobierno. Tendréis tema para rato. A los griegos les encanta hablar, sacar conversación y son muy simpáticos y hospitalarios. Yo me sentí como en casa.
  • La mejor manera de moverse es en coche. La conducción en las islas es una historia aparte y a pesar de lo mucho que se quejan de la conducción griega, a nosotros nos resultó muy agradable y la gente muy comprensiva. El arcén se utiliza como un carril más, sí. 😀 En la península no condujimos, pero es recomendable para salirse de las rutas más típicas o tener más libertad.
  • Para alquilar un coche se necesita tarjeta de crédito a tu nombre, con cierta cantidad de dinero porque lo usual es que te bloqueen una determinada cifra por si devuelves el coche tarde, si hay desperfectos, etcétera (en nuestro caso 800 euros). No te olvides de contratar un seguro a todo riesgo.
  • El calor es muy duro cuando no hay playa. Hay que ir con cuidado en Meteora y en Atenas (sobretodo en la Acrópolis), donde da de lleno.
  • Grecia es en general muy segura. La única zona problemática (a grandes rasgos) parece ser Atenas de noche, en ciertos barrios alejados del centro (Victoria, Larissa y Omonia). Curiosamente es donde nos alojamos nosotros y aunque este tipo de avisos suelen ser exagerados, sí que nos pareció un área, como mínimo, peliaguda.
  • En los restaurantes se sirve una cesta de pan pero se cobra (1 euro). Si no lo quieres, pide que se lo lleven cuando te lo traigan.
  • Hay verdaderos privilegios para estudiantes y/o gente que todavía tiene el carné universitario en vigor: la mayoría de museos y atracciones históricas son gratuitos. ¡Así da gusto! También podéis intentar pasar el carné caducado… 😉 Y no os ahorráis poca cosa: la Acrópolis, por ejemplo, cuesta 20 euros por sí sola.
Grecia

La Acrópolis, ¡gratis para estudiantes!

GASTRONOMÍA

Ay, mi madre. La gastronomía de este país es fabulosa. Queso, aceitunas, ensaladas potentes, pescado… Echemos un vistazo a alguna de las cosillas que podéis encontrar.

Uno de los platos que más me gustó fue el gemistá, que son tomates y pimientos rellenos de una mezcla de arroz, verduras y especias. Otro, los dolmades, que son hojas de parra rellenas, normalmente de arroz o vegetales. Para completar mi podio creo que me quedo con la taramosalata, que son huevas de carpa en salazón y curadas. No suena muy bien, ¿verdad? Os prometo que tiene buena pinta y mejor sabor.

La típica ensalada griega es un buen hit. Nada que ver con la ensalada griega que conocemos nosotros, al menos. La auténtica es potente, acompañada de un buen queso feta y aceitunas Kalamata. Todo regado con aceite de oliva del bueno, que es uno de los ingredientes clave de la cocina griega.

Grecia

¡Tapas! ¡Tapas griegas!

Para los amantes de la carne, los platos de cordero cubrirán todas sus necesidades. ¡Aunque no es lo único ni mucho menos! El gyros (la versión griega del kebab) o la moussaka (capas de carne, berenjena y tomate cubiertas con bechamel, en una apariencia que recuerda a la lasagna) son también platos tradicionales y extremadamente populares. Una variante de la moussaka es el pastitsio, sustituyendo las berenjenas por bucatini, un tipo de pasta similar a los macarrones.

La bebida típica en Grecia es el frappé: café con hielo cubierto de espuma. Sí, el café en Grecia siempre se toma frío, incluso en invierno. Cuando se pide en un bar o un restaurante, suele ir acompañado por una pequeña botella de agua (¡así que no te alarmes si te la ponen, no te la van a cobrar!).

MONEDA Y PRECIOS

Como sabéis, en Grecia se usa el euro. Desde la sonada crisis, parece ser que los precios en Grecia no son lo que solían ser. ¿Qué quiere decir esto? Que está mucho más asequible de lo que podéis imaginar. Nos sorprendió comer en los restaurantes por unos 15-20 euros los dos, siempre en lugares céntricos. Hablamos con algunos griegos de esto, y nos dijeron que básicamente, “a los griegos les gusta ir a comer fuera“, por lo que si había una crisis y la población tenía menos dinero, los precios tenían que adecuarse a eso.

Además, comprar en el supermercado es bastante caro. Según los propios locales, a veces preferían comer cualquier cosa fuera de casa que comprar todos los ingredientes y cocinarlos, porque resultaba más costoso.

El precio del alojamiento tampoco es ninguna locura si sales del centro. En Atenas, por ejemplo, pagamos por una habitación privada con aire acondicionado y baño compartido 25 euros por noche; eso sí, la zona no era muy agradable. Para la próxima pagaremos más si es necesario y nos alojaremos más cerca del centro. Mayor calidad-precio encontramos en Heraklion: una noche en pleno centro y en un hotel boutique, apenas 50 euros. La media en las islas sube: en Creta pagamos entre 30-35 euros por noche en habitaciones dobles con baño privado, teniendo en cuenta que nunca nos alojamos en las ciudades sino que usábamos el coche para alejarnos. Muchos de los pueblos en los que hicimos noche estaban ubicados a una altitud considerable respecto al nivel del mar y al ponerse el sol hacía frío, por lo que no era imprescindible el aire acondicionado aún siendo pleno mes de agosto. En la guía de Creta podéis ver esto con más detalle.

PARA ACABAR

Es imposible equivocarse con Grecia. Hay para todos y para todos los gustos: para el que no quiere pisar la playa y para el que no sale de ella; para los amantes de la mitología y para los que prefieren la historia cuanto más exacta mejor; para niños, adultos, mujeres que viajan solas, parejitas enamoradas, trotamundos, nómadas y grupos de cincuenta personas. Me encantará regresar a este país y volver a hablar con sus gentes, disfrutar de su comida, maravillarme con sus paisajes, soñar con sus deidades y quedarme con la boca abierta ante su gloria.

Grecia

La impresionante Garganta de Samaria