A priori, Ipoh parece una ciudad sin mucho atractivo. Suerte que nunca nos fiamos de las primeras apariencias. 😉 Salimos de Cameron Highlands con la intención de ir hasta Penang. Sin muchas expectativas, decidimos hacer una parada en Ipoh porque sus templos nos picaban la curiosidad. Estuvimos tres noches pero este recorrido se puede hacer en un día si se aprovecha bien. Los templos abren apenas sale el sol y suelen cerrar a eso de las 17.00 de la tarde.

Si estás leyendo este articulo, querrás saber qué hay que ver en Ipoh: básicamente, templos chinos budistas dentro de cuevas de piedra caliza. ¿Cómo te quedas? A lo mejor ya has visto muchos templos y no tienes ganas. ¡Pero es que estos templos…! Son únicos, con parajes preciosos, no hay muchos turistas… Es una visita que aunque no imprescindible, sí tiene un algo distinto. A nosotros nos encantaron.

CÓMO MOVERSE 

Uber. Baratísimo, sencillo y muy cómodo, fuimos del centro a Ling Seng Tong, de ahí a los dos que estaban más cerca andando y de nuevo llamamos a otro Uber. La alternativa es alquilar una scooter. Olvidaos de utilizar transporte público para llegar: es eterno. Por supuesto también podéis tomar un taxi, pero el precio no creo que sea barato. En Malasia esta aplicación es muy popular así que no hay problema a la hora de utilizarla. Conviene tener una tarjeta SIM malaya con internet.

LOS TEMPLOS EN LAS CUEVAS

Empezamos nuestra ruta, entonces, viendo los cuatro templos que estaban más cercanos entre sí: Ling Seng Tong, Nam Thean Tong, Da Seng Ngan y Sam Poh Tong (al sur de Ipoh). Un poco más lejos en esa misma dirección se encuentra Kek Lok Tong.

  • LING SENG TONG

El primer templo que vimos es uno de los más excéntricos. Los jardines están decorados con estatuas de animales de la mitología china y forman algo así como un parque de juegos un poco siniestro. A los niños les encantaba, eso sí. Suele ser uno de los templos de paso ya que está muy cerca de otros más famosos, pero merece una pequeña parada; a nosotros nos pareció muy curioso. Dentro de la cueva había mucha gente realizando sus plegarias, así que parece bastante popular entre locales. Arriba del todo hay un Buda reclinado.

Ipoh

Arte en la piedra caliza

  • DA SENG NGAN TEMPLE

Este templo fue creado hace unos 100 años, pero hace 30 quedó enterrado literalmente en el olvido bajo una inundación y toneladas de barro, su cueva totalmente sumergida. Así se quedó hasta que hace apenas unos años, en 2006, fue excavado de nuevo. Hay un estanque coronado por una gran hilera de estatuas de Buda doradas.

Anécdota: nuestra siguiente parada era el Nam Thean Tong, que según el mapa estaba muy cerca. Un local del templo nos comentó que teníamos que andar unos minutos por la carretera y luego entrar por un camino. Sencillo, ¿verdad? Y lo hicimos… dando lugar a uno de los momentos que desde luego recordaremos en el futuro. Dimos con el camino y tras un par de cientos de metros, llegamos a una bifurcación. Ya veíamos el templo, algo lejos a la izquierda, cuando a la derecha algo llamó nuestra atención: un grupo de perros, sueltos y enfadados, comenzaron a ladrar con agresividad. Nos detenemos y dudamos. ¡Y los perros echaron a correr hacia nosotros! Tras un instante, optamos por la opción más inteligente: salir corriendo. Ahora nos da la risa, pero menudo mal rato pasamos… Llegamos al templo avanzando un poco más por la carretera y entrando por otro camino mucho más transitado que vimos más adelante.

Ipoh

Momentos antes de salir por patas

  • NAM THEAN TONG

Descubierto en 1867 por un cura chino. Aquí también hay un mirador con 138 escalones (¡más light que el siguiente!). Si no recuerdo mal, este fue quizá el templo que menos nos gustó, pero estaba de paso así que matamos dos pájaros de un tiro.

  • SAM POH TONG

Es el más antiguo de todos los templos de Ipoh y data de 1850 aproximadamente. Dentro del templo hay un mirador: tras subir 246 escalones sudando tendrás Ipoh a tus pies. Es uno de los más bonitos de Ipoh, a pesar de estar algo dejado. Tiene unos alrededores muy escénicos, en especial el conjunto de los jardines y el estanque. ¡Recomendado!

Ipoh

No faltan los estanques

  • KEK LOK TONG

La joya de la corona de todos los templos. Es el más natural de todos, pues apenas hay algunos Buda en su interior y unos pocos altares. Sin embargo, la cueva da a una salida con un paraje espectacular, con unos jardines zen incluidos. Kek Lok Tong tiene una extensión de 12 acres (unas 5 hectáreas), ideal para pasar un buen rato relajado y admirando el paisaje. Desde 1920 ya hay constancia de que se usara como lugar de culto y adoración.

Ipoh

Me recuerda a Jurassic Park

El último templo que visitamos está situado al norte de Ipoh, a desmano de todo, pero es uno de los más famosos con razón.

  • PERAK TONG

Paredes llenas de pinturas que quitan el aliento: parecen muy lejanas y misteriosas. Fue construido en 1926 y tiene más de 40 estatuas de Buda. Es sin duda uno de los templos más místicos que he visto nunca. Dentro de la cueva y tras un estrecho pasaje, se abre una amplio espacio con varias grutas. Una de ellas lleva un templo cuyo techo rojo se ha descascarillado con el paso del tiempo y donde el follaje crece sin control. La estampa que ofrece y la quietud que reina aquí es de otro mundo.

Ipoh

Uno de los miradores en los templos

IPOH, LA CIUDAD

Ipoh tiene un centro pequeño pero acogedor, donde hay unas cuantas cosas para mantenerte entretenido toda una tarde. Para los que vayan a Georgetown, aquí hay un primer paladeo de arte callejero y murales, todos ellos relacionados con la vida tranquila de la ciudad y su cultura.

Ipoh

Arte callejero en Ipoh

En teoría hay que probar el famoso white coffee de Ipoh, pero según el cafetero de la pareja, Ricard, no merece tanta fama. Además de recorrer las calles llenas de grafitis, hay un parque agradable al otro lado del río (habiendo zonas para pasear a ambos lados), una mezquita y una antigua estación de tren todavía operativa. Si se está harto de patear siempre se puede ir al centro comercial Ipoh Parade, no muy lejos del centro.

Ipoh

Calle en Ipoh

Por la noche se puede ir al mercado nocturno a cenar. A pesar de no tener grandes monumentos o museos, es una ciudad bonita para pasar medio día, donde transcurre la vida tranquilamente. La ruta de los templos, eso sí, es una de mis paradas favoritas en nuestro viaje a Malasia.