Kavagi es un pueblo encantador de pescadores, con mucha naturaleza, aire fresco e incluso las ruinas de una fortaleza alzada entre el Bósforo y el Mar Negro. Es una excursión perfecta desde Estambul.

Kavagi

Cómo llegar

Hay que tomar el ferry en el puerto de Estambul, en el barrio de Eminönü. Se hace todo el trayecto hasta la última parada, Anadolu Kavaği. Este medio de transporte es utilizado muy frecuentemente por los locales, con lo que los precios van acorde a ello: de 1 a 2 euros si no recuerdo mal. El paseo dura casi dos horas, es muy agradable y con unas vistas del Bósforo que quitan el hipo.

Casitas a los pies del Bósforo

Qué hacer en Kavagi

Kavagi es tranquilidad pura. Después de hora y media o dos de viaje, lo más probable es que contigo desembarquen unos cuantos locales y cuatro turistas perdidos (al menos, en temporada baja). ¿Qué hay aquí, entonces, que merezca la pena? Pues unas cuantas cosas muy peculiares: en primer lugar, lo más llamativo de Kavagi es el Castillo de Yoros, situado en lo más alto de la colina, dejando atrás el pueblo. Esta fortaleza está situada idílicamente en una amplia extensión donde, abajo, se unen el Bósforo y el Mar Negro.

Estambul

Foto malísima, os prometo que no le hace justicia

El paseo hasta arriba tiene el encanto propio de los pueblos rurales. Nosotros estuvimos un buen rato arriba, en el Castillo, y después bajamos por otro camino todavía menos transitado. Los perros nos ladraban desde las casas, con eso lo digo todo.

Como buen pueblo de pescadores, al poco rato empezamos a oler un aroma a pescado frito muy apetecible, y llegada la hora de comer, nos enfrascamos en la búsqueda de un restaurante o bar donde tomar un bocado. En el puerto están casi todos los locales, con comerciales en la puerta para atraer a los poquitos turistas que deambulábamos por ahí. Nos paramos en uno donde nos dieron a probar un trozo de pescado frito, y ya convencidos, dentro hicimos un bocadillo de pescado estupendo.

Después dimos una última vuelta por el pueblo y cogimos un barco de vuelta. Como apenas se nos había hecho primera hora de la tarde, todavía tuvimos tiempo de aprovechar a hacer más cosas en Estambul. Kavagi es una visita que, si bien puede parecer algo efímera, tiene algo especial. Es un viaje sin estrés, agobios ni horarios, solo disfrutando del mar y el paso del tiempo. Recomendaría este lugar a viajeros sin prisa, que tengan unos cuantos días para disfrutar Estambul, o a aquellos que quieran ver algo un poco distinto a los recorridos habituales de las guías.

Vistas de Kavagi

Vistas de Kavagi

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