Ah, Kazanlak, ¡cómo te recuerdo! No sabría decir si fue tal vez el lugar de Bulgaria que más me marcó. Al mismo tiempo, no sé si recomendaría a alguien desviarse de su trayecto para venir aquí. ¡Dejad que me explique!

CÓMO LLEGAR

Llegamos a Kazanlak en tren desde Burgas. Al ser turistas mejor que os aseguréis bien de que estáis en el tren y vagón correcto, porque hay trenes que se separan o que cambian de vía. Nosotros casi nos vamos para Cuenca (:P) pero nos avisaron a tiempo. Para bajar en la parada correcta, nada como preguntar a los lugareños que compartirán compartimento contigo.

KAZANLAK Y LA TUMBA TRACIA

Kazanlak es famoso en Bulgaria por ser el mayor fabricante de aceite de rosas del mundo. Aproximadamente el 70% de todo el aceite de rosas se hace aquí, en su maravilloso Valle de las Rosas. Si tenéis la suerte de viajar en mayo, estoy segura que el festival que celebran en honor a las rosas y su propia recogida son algo imprescindible de ver. Nos dio pena no acercarnos a verlo, pero nadie nos lo recomendó especialmente en esa época (fuimos en agosto de 2017), aunque quizá si hubiéramos tenido coche hubiésemos ido de todas maneras. Sea como sea, ese es el mayor evento en Kazanlak en todo el año.

Entonces, ¿por qué fuimos? Primero, porque queríamos ver qué tal los pueblos de Bulgaria: qué ambiente se cocía en ellos, qué tipo de gente vivía, qué se comía en el interior… Segundo, había cierta tumba tracia con un grado de interés muy alto y ostentando el título de Patrimonio de la Humanidad. 

Nos alojamos dos noches en la Guesthouse Suites Bulgari como dos reyes tracios. ¡Qué maravilla!  Después del fatídico hostal de Burgas, esto fue el lujo más absoluto, creedme.

La primera tarde la dedicamos a pasear por el pueblo y descansar. Nos acercamos hasta la plaza del pueblo, donde hay un parque muy agradable rodeado de construcciones metálicas envueltas en flores.

Kazanlak

Metal y flores

El segundo día empezó fuerte. Fuimos andando hasta la colina donde se ubica la Tumba. Subimos y apenas unos minutos más tarde nos encontrábamos frente a la tumba original, cuyas puertas permanecen cerradas a cal y canto. El mausoleo data del siglo III antes de Cristo, en plena época de civilización tracia, y sus puertas no se abrirán nunca más para el turista por precaución.

Afortunadamente, hay una réplica exacta a pocos metros de la tumba original. Los detalles se han copiado al milímetro para que las sensaciones sean las mismas. ¡O eso dicen!

Kazanlak

Tumba original, cerrada

Kazanlak

La réplica

La tumba es apenas un pasillo y una diminuta sala circular. Dentro de ella hay unos frescos helenísticos decorando las paredes, cuyo uso era acompañar a los muertos en su último viaje. Las pinturas quitan el aliento. Yo tuve una profunda sensación al estar dentro de la tumba: es algo muy místico, y tremendamente imponente. Tuve una conexión muy íntima con este lugar.

Kazanlak

Restos de otros tiempos

Kazanlak

La tumba es muy pequeña

Sin embargo, también escuché de casualidad las palabras de un grupo de turistas, más tarde: “¿hemos venido hasta aquí para esto?“. Y lo entiendo, en parte. La tumba es muy pequeña y solo pueden pasar tres o cuatro personas a la vez. Cuando fuimos, a primera hora, no había nadie. Estoy segura que eso ayudó a que el misticismo y la magia del lugar fuera mayor. Salimos a dar una vuelta por la colina y volvimos más tarde para verla de nuevo, y estaba lleno de turistas dando voces y haciendo cola para la foto. No fue lo mismo. Pero como veis, fuimos dos veces. Algo especial tiene esta tumba. En definitiva, si os llama la atención este tipo de cosas, es una visita obligada.

Continuamos explorando Kazanlak. Muy cerca de la tumba se encuentra el Museo Etnográfico. Este me gustó mucho: se puede recorrer una casa antigua y hacerse una idea de cómo vivía una familia pudiente en esa época. También pudimos degustar la mermelada de rosas.

Kazanlak

Museo etnográfico

Ya puestos, fuimos al Museo de Historia, fundado en 1901, que recoge más de 50.000 piezas originales de la región. La joya de la corona son los descubrimientos en relación a la Tumba Tracia de Kazanlak, entre los que destaca sin duda la máscara de oro funeraria. Es sin duda indispensable para comprender un poco más la historia, hallazgos y logros de esta ciudad.

Kazanlak

En el museo también hay una interesante exposición acerca de los instrumentos de cuerda en Bulgaria, en concreto los de la familia del violín. La tradición de la lutería en Bulgaria tiene su origen en 1924, cuando Georgiev abre la fábrica llamada Kremona en Kazanlak. Actualmente es una de las pocas empresas europeas que se mantiene en pie y con alta demanda en el extranjero. También hay una galería de arte.

Kazanlak

Kremona

Después dirigimos nuestros pasos al Museo de la Rosa, situado en la plaza del pueblo. Es el único museo del mundo dedicado a la rosa mosqueta. En él se muestra todo el proceso para extraer y conseguir ese preciado aceite.

Kazanlak

Museo de la Rosa

Oye, pero tanto hablar de los tracios, ¿quiénes eran?

Según palabras textuales de la Wikipedia, “los tracios o tracianos​ eran un pueblo indoeuropeo cuyos miembros compartían un conjunto de creencias, un modo de vida y hablaban la misma lengua con variaciones y dialectos. Su civilización, aún mal conocida, se desarrolló desde el III milenio aC hasta el siglo III aC. Su cultura, oral, hecha de leyendas y de mitos se diferencia de la de otros pueblos de esta época por la creencia en la inmortalidad.”

En otras palabras, no se sabe demasiado acerca de esta remota civilización, pese a que hay muchas evidencias que ayudan a situarlos en esa época y a lo largo y ancho de Rumanía, Bulgaria, Grecia, Asia… Se cree que la mayoría de tracios cayeron bajo los imperios griego y romano respectivamente, perdiéndose así muchas peculiaridades de su cultura. Finalmente, el asunto sigue muy interesante para aquellos interesados en la historia, pues hace menos de 20 años que se hicieron los descubrimientos arqueológicos de Bulgaria.

Recapitulando…

Kazanlak es un lugar al que dedicaría un buen día entero. La tumba es algo inusual y valioso, fuera de lo corriente. La cultura tracia es todavía muy desconocida, pero el hecho de que su existencia esté más que probada hace que los hallazgos sean incluso más relevantes. Bulgaria tiene muchos rincones ocultos, y Kazanlak es uno de ellos. Quizá ir en tren no es lo más cómodo del mundo, pero si disponéis de coche, no lo paséis de largo.

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