En noviembre de 2017 visitamos por segunda vez Ko Lanta. La primera fue en septiembre de 2016, en temporada baja y en sólo dos días. Esta vez, en temporada alta y sin prisas, vimos la isla en todo su esplendor. Y vaya si la infravaloramos. Ha pasado a ser una de nuestras islas favoritas.

Ko Lanta es habitada en su mayoría por locales musulmanes, la religión mayoritaria de la zona, que contrasta con la media en Tailandia que es de sólo el 4%. Sin embargo, están muy acostumbrados al turismo y no hay ningún problema a la hora de bañarte en sus playas, que no tienen nada que envidiar a las de Phi Phi o Phuket (lo sentimos pero con Ko Lipe es cierto que no pueden competir).

CÓMO LLEGAR

Nosotros llegamos en ferry desde Ko Muk. Hay dos puertos en Koh Lanta: el de la Old Town, al este, donde bajamos; y el de Saladan, al norte, desde donde partimos. La compañía que lo opera en ambos, Petpailin, te incluye el transporte en van desde el puerto a tu alojamiento, esté donde esté y sea cuál sea (y viceversa), lo que siempre viene como anillo al dedo. En nuestro caso sólo éramos unas 12 personas en el barco y TODOS fuimos en la misma camioneta, apretaditos para no pasar frío. Pero al ser gratis, ¡dudo que alguien se queje!

Desde Phuket y Ko Phi Phi también salen ferries a diario. Desde Krabi se llega en minivan (¡con transbordador incluido!). Finalmente si estás en Ko Lipe sólo podrás ir a Ko Lanta en speedboat.

DÓNDE ALOJARSE

Al tratarse de una isla recomendamos alojarse lo más cerca posible de la playa. Nosotros elegimos el Pitt Bungalow por su bajo precio y su gran nota en Booking. La playa queda a unos 10 minutos andando. Además de bungalows hay habitaciones con ventilador (por un pequeño suplemento, en la que estuvimos) y habitaciones con aire acondicionado (donde el precio ya era mucho mayor).

Lo bueno del alojamiento es que incluye una moto. No es broma. Hay una asignada a cada habitación y te dan un llavero muy mono para que no pierdas ambas llaves. En nuestro caso nos fue de perlas pues no sabíamos ir en moto y hacía tiempo que queríamos aprender, y fue la ocasión perfecta. Al tercer día ya dábamos vueltas por toda la isla.

Eso no es todo: el personal es encantador. Te hacen sentir como en casa en todo momento. Dispones de café o té todo el día y de un bar donde sirven desayunos y comida hasta bien tarde. De noche además, uno de los del staff hace música en directo (es muy bueno, por cierto) y los huéspedes que van y vienen se disfrazan de público. Toda una experiencia. Nuestra intención era quedarnos 3 o 4 días y nos quedamos 10. Y aun así nos supo a poco.

CÓMO MOVERSE

Ko Lanta es una isla grande, de norte a sur son unos 20 km, y no hay transporte público, así que la única forma de moverse más allá de tu zona es alquilando un vehículo o en tuk-tuk. La primera opción será más económica siempre y cuando se le saque partido. Recomendamos el alquiler por uno o dos días y el resto dedicarlo a desconectar en tu zona.

No os preocupéis por el tráfico: es poco denso y los locales suelen respetarte y adelantarte dejando mucha distancia. De todas formas, si no os sentís cómodos siempre podéis parar un tuk-tuk.

Ko Lanta

Aprendiendo a ir en moto con todo mi arte

QUÉ VER EN KO LANTA

Ko Lanta en realidad son dos islas. La mayor y más importante es la del sur, llamada Ko Lanta Yai,  donde están todos los atractivos. Todas las playas están ubicadas al oeste, lo que permite ver unas buenas puestas de sol.

SALADAN VILLAGE

Este pequeño pueblo ubicado en el extremo norte de la isla es el punto de entrada y salida de las vans que vienen o van a Krabi, así como de la mayoría de ferries. Ideal para comer en uno de los restaurantes con vistas al estrecho que separa las dos islas.

KLONG DAO BEACH

Es la playa que queda más cerca de Saladan y por ende la más desarrollada de la isla. Puedes encontrar alojamientos para todos los bolsillos. Con sus 3 km de longitud, nunca tendrás la sensación que está a rebosar.

Ko Lanta

Playa hasta donde alcanza la vista

PHRA AE BEACH

También nombrada Long Beach por su tamaño, es la siguiente playa en dirección sur. Es la que nos pareció más bonita por su ubicación, en medio de una bonita pineda, y porque la profundidad del agua es ideal para nadar, algo imprescindible con el calor que hace siempre. Igual que la anterior, sus grandes dimensiones no te dan la noción de embotellamiento ni tan sólo en temporada alta.

Ko Lanta

No cabe ni un alfiler

KLONG KHONG BEACH

La playa que nos quedaba más cerca del alojamiento y la preferida para los mochileros por sus bungalows asequibles. De día está mucho menos desarrollada que las dos anteriores, pues carece de restaurantes, mientras que de noche suele haber muchos espectáculos de fuegos y fiesta.

Ko Lanta

Tampoco te pierdas comer en alguno de los muchos y deliciosos restaurantes de la isla. Este, llamado Kunda, es vegano.

BAMBOO BEACH

La joya de la isla. Es una pequeña bahía ubicada muy cerca del parque nacional. Aquí las aguas son salvajes, especialmente en la mitad sur, pero el paisaje es espectacular. Lo malo es que sólo hay un sitio para comer y estaba muy lejos de nuestro presupuesto, así que dedicamos sólo medio día a verla.

Ko Lanta

Uno de los atardeceres que vimos

MU KO LANTA NATIONAL PARK

El atractivo del parque son las dos playas gemelas que se extienden a cada uno de los lados de un imponente acantilado rocoso, conocido como Ta Noad Cape, con un antiguo y pintoresco faro en su punto más alto, desde donde se pueden apreciar ambas playas, los acantilados cercanos y muchas de las islas de los alrededores. Una excursión que perfectamente puede ocuparte todo el día.

Nosotros no fuimos porque estaba fuera de nuestro presupuesto (200 THB por cabeza más 20 THB de suplemento por la moto).

KO LANTA OLD TOWN

Siendo originalmente un emplazamiento gitano, la Old Town se ha convertido con el paso del tiempo en un pueblo influenciado por el comercio. Actualmente está repleto de tiendas, restaurantes y casas tradicionales, construido todo ello sobre pilates encima del nivel del mar. Ubicada al este de la isla, junto al puerto histórico, es una escapada de medio día que vale la pena si tienes vehículo propio. No hay mucho que hacer más allá de pasear por la calle principal, por lo que no recomendaría pagar un tuk-tuk para venir hasta aquí.

Ko Lanta

Una tranquila callejuela

LA “OTRA” ISLA: KO LANTA NOI 

Respecto a Ko Lanta Noi, la isla olvidada, no hay nada que ver en concreto, todo está abandonado o en construcción, y la civilización es de escasa a nula. Aunque eso es precisamente el quid de la cuestión… También es un atractivo interesante si te gusta conducir. En nuestro caso nos sirvió para darnos rodaje con la moto y para contemplar el paisaje. La única carretera que hay termina en el ferry que cruza el estrecho hacia Krabi, usado a diario por tailandeses y turistas que regresan a la península.

KO LANTA: ¿CUÁNDO VOLVEMOS?

Ko Lanta no es espectacular en las fotos, ni tiene playas de arena blanca o aguas cristalinas, pero no podría recomendarla más. Muy lejos del boom turístico de su hermana pequeña Ko Phi Phi, diría que a Ko Lanta se viene a perderse durante unos cuantos días, dejándose seducir por su tranquilidad, sus alrededores naturales y sus esporádicos cortes de luz (todos ellos celebrados con aplausos cuando ésta vuelve), a ver las olas estrellarse contra los peñascos, a pausar el ritmo, a contar las lagartijas que han entrado en tu habitación y a colarse en las modestas fiestas nocturnas con los lugareños. Si eso te llama, no te lo pienses más.

Ko Lanta