Malasia es el tercer país que visitamos en el sudeste asiático, después de Tailandia (que la vimos brevemente el año pasado y donde hemos repetido este año) y Singapur. Muy distinto a sus países vecinos, Malasia tiene sus propios rasgos definitorios: un turismo notablemente menor que los países vecinos, naturaleza a diestro y siniestro, cultura hospitalaria y, benditos sean, unas buenas conexiones para ir de un lado a otro sin demasiadas complicaciones.

POR QUÉ VISITAR MALASIA

Id, porque tiene junglas de asfalto y paisajes bucólicos por igual. Por su amabilidad y por sus rarezas. Por la comida. Desde la cima de Malasia hasta sus playas más recónditas, pasando por enormes extensiones de naturaleza y fauna salvaje (donde si tienes suerte te puede saludar un mono narigudo), este país te lo pone fácil, al mismo tiempo que supone un reto: no hay tantos turistas por metro cuadrado, lo que se traduce en que se requiere una capacidad de improvisación mayor. Nunca se sabe dónde estarás mañana en Malasia: ¿nos vamos a las profundidades de Taman Negara?; ¿o será mejor que busquemos secretos en los poco frecuentados templos de Ipoh? Siempre divertido, exótico y cálido, Malasia no deja a nadie indiferente, y a nadie he conocido todavía que no se haya prendado.

Los viajeros que visitan Malasia se enamoran enseguida de la mezcla de mundo en desarrollo y mundo moderno, así como de su multiculturalidad: chinos, indios, malayos y otros grupos étnicos minoritarios viven en paz y armonía, dejando tras de sí ahora una mezquita, ahora un templo budista, en un curioso equilibrio que muchos otros querrían.

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¡Bienvenidos a Kuala Lumpur!

VISADO Y VACUNAS

La fortuna nos sonríe a los que tenemos pasaporte español: no hace falta visado. ¡Aleluya! Nada más entrar al país recibirás la estampa del sello en tu pasaporte con 90 días de permiso. Es imprescindible, como en cualquier región de fuera de la UE, disponer de pasaporte y que tenga un mínimo de 6 meses de validez.

Respecto a la comunidad latinoamericana, pueden darte de 30 a 90 días según tu país de origen. Consultad el Ministerio de Asuntos (o Relaciones) Exteriores en cada caso. Tened en cuenta que pueden pediros la cartilla de vacunación contra la fiebre amarilla.

Parece ser que en las zonas rurales del Borneo (que todavía no hemos tenido la suerte de visitar) hay cierto riesgo de contraer la malaria. Como siempre, la decisión de vacunarse o no es de cada uno, pero se recomienda visitar un centro médico para recibir un poco de asesoramiento.

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¿Bichos por aquí? Alguno que otro…

ITINERARIO

Hemos pasado unos dos meses en Malasia, y apenas hemos rascado la superficie: tan solo hemos visitado la parte oeste, considerando que el Borneo y demás merecen para otro viaje con más oro en los bolsillos. Hay muchos itinerarios que permiten ver un poco de todo en 15 días, pero recordad que el nuestro es sin billete de vuelta y con mucha calma. 🙂

En cuanto a los días y los lugares, la verdad es que no cambiaría nada. Lo bueno de viajar a Malasia sin billete de vuelta es que tienes todo el tiempo del mundo. Como podéis ver estuvimos mucho más en Penang y Langkawi, así que habla por sí solo cuánto nos gustaron. George Town (capital de Penang) es ya una ciudad inolvidable para nosotros. Kuala Lumpur, además, nos gustó más de lo que esperábamos, pues habíamos leído opiniones bastante duras (que también comprendo), aunque quizá sí que nos quedó un poso algo agridulce. Ipoh fue sin duda una joya escondida, os invito a que leáis la entrada y os pique la curiosidad. En resumen, sale un balance muy positivo.

CONSEJOS

  • La cultura puede ser chocante al ser casi plenamente musulmana. Como ya sabrás, las mujeres suelen llevar pañuelo para tapar el cabello y ropas que no muestren ni insinúen. Esto no tiene mayor importancia para la turista siempre y cuando no quiera entrar en uno de los recintos sagrados, como una mezquita, en cuyo caso tendrá que cubrirse. Sin embargo, sí que es posible notar que la gente te mira muy descaradamente por ir vestida distinto; en mi caso tuve esta sensación especialmente en Kuala Lumpur, lo que me resultó bastante curioso y hasta algo molesto, pues es una gran ciudad y se da por hecho que serán, por decirlo de alguna manera, más abiertos de miras. En el resto de lugares, incluyendo Melaka o Cameron, que son mucho más pequeños, a nadie le importan tus pintas. Más allá de eso, la gente es encantadora.
  • La comunicación no suele ser un problema: en Malasia el inglés es segundo idioma oficial y lo hablan muy bien.
  • Malasia es un país muy seguro. Nosotros viajamos muy tranquilos. Supongo que el consejo de siempre sería ir con cuidado con los carteristas en zonas muy concurridas, como Bukit Bintang en KL.
  • Las infraestructuras son fantásticas: hay conexiones a todos lados, los autobuses son muy cómodos y suelen ser puntuales. La relación calidad-precio es estupenda.
  • El clima es seco y muy húmedo. Hace un calor que te mueres, vamos. La temporada seca es desde octubre a febrero, que viene a ser la mejor época del año para ir. Aunque en realidad, como ya sabéis, en el sudeste las lluvias vienen y van y no suelen ser motivo de peso para cambiar unas vacaciones (¡al menos en nuestra humilde opinión!).
  • ¿Compras? Kuala Lumpur y su batiburrillo de centros comerciales.
  • Lleva siempre encima un buen repelente de mosquitos: en cuanto cae el sol se vuelven locos y pican como demonios. Además de que siempre hay un pequeño riesgo del dengue (según la zona del país).
  • Igual que el punto anterior, lleva crema solar y una gorra o sombrero para la cabeza. ¡Qué solana pega en Malasia!
  • Desgraciadamente, la homosexualidad es ilegal en Malasia, por lo que los viajeros tendrán que mantenerlo en privado: hay hasta pena de cárcel. Qué triste e indignante es esto… De todas formas, cualquier muestra de afecto en público no está en general muy bien vista.
  • Es imprescindible tener una SIM malaya en áreas rurales o si tienes que usar Uber o Grab. En cualquier caso, opinamos que es muy conveniente tener datos cuando se está en el extranjero, por lo que pueda pasar. Malasia es uno de los primeros países en ofrecer 4G. El internet es muy bueno.
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El karaoke forma parte de la cultura nacional. En serio, ¡está en todas las fiestas!

CÓMO MOVERSE

Dado que tiene ciudades y pueblos, mares y montañas, islas y penínsulas, Malasia da para probar todos los medios de transporte posibles.

El avión es la mejor opción para las distancias largas. Las principales ciudades del país tienen aeropuerto y la compañía AirAsia ofrece precios muy competitivos. Si se disponen de pocos días es ideal, especialmente si se quiere visitar también la región del Borneo, ubicada a más de 800 km de la península principal.

El medio más polivalente es el autobús, pues todas las localidades importantes tienen estación, incluso las más pequeñas. También es la opción más económica.

De precio similar al autobús pero con las estaciones más céntricas se puede optar por el tren, pero hay pocas ciudades turísticas con parada a excepción de Kuala Lumpur, Ipoh y Penang.

El barco es ideal para ir a las islas, con precios que normalmente son inferiores al avión. De Penang a Langkawi podéis ir directo o, si queréis ahorrar, os podéis desplazar por carretera hasta el puerto más cercano de la península.

A no ser que se disponga de un presupuesto muy amplio, recomendamos alquilar un coche o una moto sólo en Cameron Highlands, Ipoh y Langkawi (de los lugares donde hemos estado), especialmente en la isla, pues todas las demás tienen una buena red de transporte público. En Kuala Lumpur y en George Town, además, hay líneas de autobuses gratuitas que circulan por el centro. ¡Todo un acierto!

Por último, como alternativa al alquiler de vehículo y al transporte público, Grab y Uber son legales en Malasia y muy populares. En Langkawi nos salvó la vida. Como hemos comentado, es imprescindible tener una SIM malaya con datos para usarlos en las zonas más remotas.

GASTRONOMÍA 

¡Mi tema favorito! En Malasia se come requetebién y tienen un montón de platos típicos que se diferencian por completo de Tailandia. Como siempre mencionaré alguno de mis favoritos y/o comunes, pero hay muchísimos más: no por algo Penang es, por ejemplo, la meca foodie de Malasia.

El té con leche se llama aquí teh tarik y es un vicio. En muchos otros destinos del sudeste asiático lo tienen (con otros nombres, por supuesto), pero fue aquí donde empezó mi adicción. Otra bebida súper popular es el Milo (¡de Nestlé!), una mezcla de chocolate en polvo y malta con un sabor muy peculiar.

Pasando a platos, platazos: la tortilla de ostras que hacen aquí no la he probado igual en otro sitio. Imprescindible. Otro regalo para el paladar es el char kway teow: noodles de arroz planos con salsa de soja y al gusto: tofu, verduras, carne o pescado. Hay mucho picante y mucho curry, así como el a veces problemático laksa, que gusta a tantos como a tantos asusta. Un clásico es el hokkien mee: unos fideos amarillos con bastantes variantes; mi versión favorita la probé en Phuket, Tailandia, pero también lo podréis encontrar en Malasia. Mi rey de las sopas calentitas es el wanton meey por si fuera poco no pica. No faltará nunca cerca de dónde estéis un nasi goreng (arroz frito con salsa de soja dulce) o un nasi lemak (arroz cocinado en leche de coco).

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Y si no, siempre hay un fried rice básico para sobrevivir

Y hay un montón de cosas que nosotros clasificaríamos como “para picar“, como los pinchos de carne satay o el murtabak, que es un pan con relleno de verduras o carne. Los rollitos de primavera versión asiática vendrían a ser los popiah, que son transparentes y hervidos en vez de fritos, es decir, más sanos.

La estrella de los postres es el cendol, una cosa muy extraña con arroz, habas y fideos finos (¿¡qué postre es ese!?, ¡traednos unas natillas!… es broma), pero para nosotros, sin duda, lo que se lleva la palma es la Portuguese egg tart (igualito que el pastel de belén portugués) o una buena roti, que entra a cualquier hora del día.

Tal vez deberíamos hacer un post dedicado únicamente a la gastronomía…

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A mí se me hace la boca agua

MONEDA Y PRECIOS

La moneda oficial en Malasia es el ringgit pero normalmente lo verás abreviado como RM. Los cambios aproximados son 1 € = 5 RM; 1 US$ = 4 RM. Vas a encontrarte con billetes de 1, 5, 10, 20, 50 y 100 RM (este último es poco común) y monedas de 5, 10, 20 y 50 céntimos.

En la mayoría de casas de cambio no cobran comisión y las tasas suelen ser buenas, especialmente en lugares turísticos donde hay mucha competencia. Nada distinto de otros países.

Los cajeros automáticos (ATM) aceptan Visa y Mastercard y permiten una retirada máxima de 1500 RM, apenas 300 €, pero puedes hacer varias operaciones al día. La buena noticia es que, a diferencia de la mayoría de países del sudeste asiático, ¡los bancos en Malasia no cobran comisión!

El alojamiento en Malasia, desde el 1 de setiembre de 2017, es más caro para el turista extranjero: se cobra una tasa turística de 10 RM por habitación y noche, impuesta por el gobierno, así que no hay manera de obviarla o decir que ya estaba incluida. Este añadido es un precio fijo independiente de la categoría del alojamiento. Sin embargo, hubo lugares en los que nos la cobraron y otros en los que no: el por qué, un misterio.

Por habitación doble y noche, incluyendo dicha tasa, lo más barato que encontramos fue 60 RM en Penang (ventilador y baño compartido). El más caro, 100 RM en Langkawi (aire acondicionado y baño privado). Por lo tanto, es asequible, aunque ligeramente más alto que en Tailandia.

La comida es barata: un plato en la calle vale entre 3 y 10 RM aproximadamente, y las bebidas como café, té o zumo de frutas de 2 a 5 RM. La tortilla de ostras, quizás uno de los más caros, puede costar 10-15 RM según el tamaño de la porción, mientras que un char kway teow no suele superar los 5 RM. En conjunto, solíamos comer los dos por 20-25 RM como mucho.

En los restaurantes se puede cobrar una tasa de servicio del 10%, además de un IVA del 6%. Digo “se puede” porque a veces lo cobran, a veces no…, así como que en algunos restaurantes enseguida queda claro en la carta y en otros, te llevas la sorpresa al pedir la cuenta.

El precio del alcohol, como país musulmán, está por las nubes. En los food courts pagábamos 15 RM por una botella grande de cerveza, pero en los bares eso se paga por una pequeña (no acostumbran a servir cerveza de barril, eso todavía lo encarece más). En los supermercados, las latas pequeñas de cerveza empiezan en 5-6 RM. Langkawi es la excepción: como isla duty-free, se paga aproximadamente la mitad.

El transporte tiene una calidad-precio excelente. Lo que más nos gustó es movernos en autobús. A continuación resumimos los precios de los desplazamientos que hicimos, más alguna opción alternativa, que varían según si es calidad estándar o VIP:

  • Autobús de Melaka a KL: 10-15 RM
  • Autobús de KL a CH: 25-35 RM
  • Autobús de CH a Ipoh: 15-20 RM
  • Autobús de Ipoh a Penang: 15-20 RM
  • Autobús de CH a Penang: 30-40 RM
  • Autobús + ferry de Penang a Langkawi: 30-40 RM
  • Ferry directo de Penang a Langkwai: 60-80 RM

Las entradas a atracciones y museos, a excepción de Kuala Lumpur y sus torres (Petronas: 85 RM; Torre KL: 105 RM), no son descabelladas, aunque tampoco es que estén regaladas. Los extranjeros pagan el doble que los malayos. Hay lugares (como el Upside Down Museum de Penang) en los que hay tarifa para estudiantes internacionales, donde pagas un precio no mucho mayor que el de un adulto malayo.

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Preciosas vistas. Precio: gratis

PARA ACABAR

¿Has estado en Malasia? ¿Cuáles fueron tus impresiones? Por nuestra parte ya tenemos ganas de recorrer la parte este y ver el Borneo, del que todos hablan maravillas.