Rila y el monasterio místico

por | Oct 29, 2017 | alien en la tierra |

Rila fue nuestra última parada en ese precioso y desconocido país que es Bulgaria, antes de poner rumbo a tierras helenas.

En Rila conocimos mucho de la historia búlgara, y no únicamente por su monasterio. Si bien todo el mundo conoce el monasterio, pocos parecen pisar las calles de su pueblo. Nosotros tuvimos la suerte de ver ambos.

CÓMO LLEGAR

El trayecto más habitual empieza en Sofía y va derechito al monasterio. Si se opta por el transporte público, sólo hay un autobús al día que sale a las 10:20 (Agosto 2017) por lo que conviene comprarlo al menos un día antes, especialmente si es fin de semana o temporada alta, ya que la excursión es muy popular entre los búlgaros.

El autobús llega sobre las 13h al monasterio y a las 15h sale de nuevo hacia la capital, lo cual es tiempo suficiente para una visita superficial, pero es muy probable que te quedes con ganas de más. Se puede comprar el billete de sólo ida o ida y vuelta.

Hay otra opción menos conocida y mucho más económica que es partir desde Blagoevgrad. Nosotros decidimos alojarnos ahí la noche anterior con la esperanza de que hubiera más frecuencia de autobuses. Pues bien, hasta el pueblo de Rila hay uno cada hora, el problema es que desde el pueblo al monasterio (que está a media hora por carretera) sólo hay uno aproximadamente cada 3 horas, así que o lo esperas o coges un taxi, a tarifa fija de 20 levas.

RILA, EL PUEBLO

Llegados al pueblo de Rila, nos tocaba esperar dos horas a que llegase el autobús, que daba la casualidad que era el que venía de Sofía. ¡Qué contraproducente! Decidimos dar una vuelta por el pueblo, a ver si merecía la pena, y luego, si eso, tomar un taxi al monasterio.

Es un pueblo pequeño, de montaña, sin mucho más que hacer que ver la vida pasar. Tiene lo básico para sobrevivir: un pequeño supermercado, una pequeña estación de autobuses, una pequeña panadería. A primera hora de la mañana éramos los únicos turistas y prácticamente las únicas almas que se adentraron en el entresijo de callejuelas. Descubrimos una iglesia, muy digna ella, de la que no soy capaz de encontrar el nombre.

Rila

Iglesia en Rila

Rila

Frescos siniestros

Pronto tuvimos hambre (¡qué sorpresa!) y entramos la panadería y pedimos algo de comer. Un tipo medio siniestro se nos puso detrás y empezó a hablar con nosotros. En un inglés muy apañado, nos preguntó de dónde éramos y qué hacíamos por allí. Le comentamos que esperábamos el autobús, y nos ofreció ir a casa de su abuela a ponernos cómodos, porque, ¿qué íbamos a hacer en la calle sino? Nos comentó que había vivido unos cuantos años en España y que le gustaría hablar un rato. Aceptamos, dubitativos, pues uno nunca sabe, y emprendimos una cuesta hacia un montón de casas con tierras, en las que plantaban fruta y verdura. Resultó ser una de esas experiencias, de las buenas. Su abuela fue la mujer más adorable y a pesar de no hablar nada de inglés, su sonrisa fue suficiente. Él (¡cuyo nombre no recuerdo!) nos habló de su vida en España, de su vida ahora en Bulgaria, de política y de cómo se ganaban la vida buenamente, entre sus huertos y su orujo casero. Nos comentó que en invierno, en Rila, la nieve hace un palmo de alto. Me dieron muchas ganas de verla en esa época.

El tiempo pasó volando y dos horas después nos acompañaba a coger el autobús al monasterio, entre buenos deseos y preguntas de su abuela, que si queríamos champiñones o tomates. Hospitalidad búlgara en su máxima expresión.

Rila

La bienvenida que nos dio Rila

RILA, EL MONASTERIO

Arte en forma de monasterio. Envuelto en niebla, a pleno sol o regado por la lluvia, este lugar es especial. Tiene la misma magia, si me permitís, que la Abadía de Montserrat, en Barcelona. 😉

Rila

El Monasterio de Rila, ubicado en las montañas, fue fundado en el siglo X por un ermitaño llamado Iván de Rila, y hoy se alojan en él más de 60 monjes. Es el monasterio ortodoxo más grande y más famoso de toda Bulgaria y en 1983 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Si todas estas bondades no son suficientes, el complejo es, sencillamente, espectacular.

El sitio es una locura. Una delicia para la vista. Hay que tomar tiempo para visitar cada una de las partes y admirar concienzudamente los frescos, que son maravillosos. También, creo, se puede explorar los alrededores, pero a nosotros no nos dio tiempo.

Rila

Admirando el Monasterio de Rila

Rila

No se puede subir a los pisos superiores

Rila

Detalles

Rila

Un pasillo

Rila

Escenas

Es una pena que esté poblado de turistas. Pero muy convenientemente, cualquiera puede quedarse a dormir en el monasterio de Rila o en cualquier otro de los muchos monasterios de Bulgaria, si se le pregunta a uno de los monjes y si tienen habitaciones disponibles, por un módico precio. Aun así es mejor tener una habitación reservada en un hotel, por si acaso. Podéis leer este post de una pareja que sí se quedaron y está muy bien detallado. A nosotros por desgracia no nos iba bien pero la próxima lo pedimos sin dudarlo. De esa manera, se pueden ver los pisos superiores del monasterio y disfrutar de unas horas preciadas sin más compañía que la de los monjes y el silencio.

Poco más se puede decir sin meterse en los detalles de su arte y arquitectura, de los que encontraréis mucha información por internet. Con interés por semejante despliegue artístico y religioso o sin él, Rila es uno de esos destinos llenos de paz, tranquilidad y magia, independientemente de que haya mucha gente o no. Sin duda un imprescindible en cualquier visita a Bulgaria.

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