Sofía, erigida en el centro de la península balcánica, a los pies del Monte Vitosha, es la capital de Bulgaria y una de las capitales europeas más antiguas. Su origen se remonta al siglo VIII aC, donde habitó un asentamiento tracio (¡de nuevo los tracios, están en todas partes!) llamado Serdica o Sardica.

Sofía es una ciudad con multitud de monumentos y edificios históricos salpicados aquí y allá, haciendo que la ruta por sus calles sea muy interesante y cultural. Es una ciudad atractiva para el turista que busca un destino barato sin renunciar a buena comida y alojamiento asequible. Es una escapada ideal de fin de semana.

Sofía

Catedral de Alexander Nevsky

Sin embargo, Sofía es heredera del régimen soviético y en unas cuantas ocasiones nos pareció que quizá por esa razón todavía está en construcción, sus calles y edificios a medias, en pleno proceso de modernización. Nosotros estuvimos tres días y lo cierto es que nos sobró tiempo, quizá porque no tuvimos el mejor clima ni las mejores condiciones en cuanto al alojamiento, pero no terminamos de conectar con Sofía. Nos sucedió un poco como con Bucarest, que no nos atrapó. ¿Le estaremos perdiendo el gusto a las grandes ciudades? ¡Veremos! Por ahora, ¡vamos al lío!

CÓMO LLEGAR

Lo más habitual es llegar en avión desde cualquier ciudad principal del continente. Para los presupuestos más apretados, Ryanair y WizzAir tienen las mejores ofertas. El aeropuerto de Sofía se encuentra a unos 10 km del centro, al cual se puede llegar directamente en metro. La L1 (línea roja) tarda unos 20 minutos hasta la parada Serdica.

En nuestro caso veníamos de Plovdiv y optamos por el tren, la opción más cómoda y barata (aunque lenta). En tren también se puede llegar desde el este del país (Varna o Burgas) o desde el sur (Blagoevgrad o incluso Tesalónica, Grecia). La estación de tren de Sofía se encuentra al norte de la ciudad, a tan sólo dos paradas de metro del centro.

Curiosidad: el nombre de la ciudad no se pronuncia como el nombre español “Sofía”, sino que en búlgaro tiene el énfasis en la primera sílaba. ¡Para que lo tengáis en cuenta a la hora de pedir a los búlgaros cómo llegar! 😀

DÓNDE ALOJARSE

Aquí sí que no tengo recomendaciones, sino más bien ¡a evitar! Nos alojamos en el Hostel Alex 1, muy cerca de la estación de tren. Lo único positivo fue el precio ya que no cumple unos mínimos (¡la habitación no tiene ni ventilador!) y la zona parece insegura de noche. A nosotros no nos pasó nada pero es cierto que es un barrio con cero ambiente y poca iluminación.

Así que lo recomendable es alojarse lo más cerca de Serdica posible según lo que permita el bolsillo, desde donde hay conexiones a cualquier punto de la ciudad.

SOFÍA AL DESNUDO 

Si por algo destaca Sofía, es por su historia. Buena parte de ella se muestra a través de sus edificios. Nada más dejar las cosas en el hostal, empezamos a explorar. Lo primero que encontramos fue el Bulevar Stefan Stambolov, ubicado a medio camino entre la estación de tren y el centro. En él se celebra un mercado tradicional todas las mañanas, donde acuden los locales más humildes y que podéis visitar si os sobra un rato. No suele salir en las guías de viaje así que no esperes encontrar turistas. Seguramente serás el centro de todas las miradas, una sensación que todo viajero debe tener alguna vez en la vida (¡o muchas!).

A nosotros nos caía de camino al centro así que fuimos un par de veces a desayunar. No hay que perderse la Mekítsi: literalmente “blandita”, es una masa frita de harina, huevo y yogur que se suele tomar sola o rellena de sírene (queso blanco tradicional búlgaro).

Continuando nuestro camino, la gran estatua de Sofía nos da una bienvenida más calurosa. El monumento de Santa Sofía, construido en 2001, es imposible de obviar: una mujer coronada de ocho metros en cobre y bronce sobre un pedestal de dieciséis.  Antes de ella se erigía un monumento a Lenin.

Sofía

Sofía

Como he dicho, Serdica es el antiguo asentamiento de Sofía. Afortunadamente, ¡todavía quedan muchos restos en pleno centro! Muy cerca de Santa Sofía se halla el museo al aire libre de Serdica, al que se puede llegar también mediante la parada de metro homónima, concretamente entre los niveles del suelo y el metro, y en él se muestran los restos de ocho calles de la antigua ciudad romana, incluyendo una basílica cristiana (siglos IV-VI dC).

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Complejo Serdica con la Mezquita Banya Bashi al fondo

Junto a las ruinas de Serdica se encuentra la Mezquita de Banya Bashi. Es el único edificio de culto islámico que sigue en pie en la capital, debido a la presión externa de la religión mayoritaria, el cristianismo ortodoxo. Construida en el siglo XVI, es una de las mezquitas más antiguas de Europa, sirviendo a 10000 fieles sardicenses en la actualidad.

Nos desviamos un poco y pronto topamos con la Catedral de Alexander Nevsky, el icono de la ciudad y casi el icono de Bulgaria. Es la segunda catedral ortodoxa más grande de los Balcanes. En el sótano hay un museo con una colección enorme de pinturas, esculturas e iconos religiosos de Bulgaria. Es curioso de ver, aunque a mí tanto retrato religioso me deja fría.

Sofía

Catedral de Alexander Nevsky

Sofía

Icono religioso bajo la Catedral

A partir de aquí ya hicimos nuestra ruta sin orden ni concierto. Todo se encuentra a pie y fácilmente, lo que se agradece. La Iglesia de Hagia Sofia (Santa Sofía) es una iglesia nada más y nada menos que del siglo VI. Su color teja es una seña de identidad muy distintiva, y así debe ser, pues da nombre a la ciudad.

Bajo los cimientos de esta iglesia roja se encuentra la Necrópolis, cuyo tamaño es sorprendente. Para nosotros fue una de las visitas imprescindibles ya que te traslada directamente al pasado y orígenes de la ciudad. Jamás había visto una necrópolis tan grande y tan bien conservada, si bien es sabido que los romanos daban mucha importancia a la muerte, pero realmente choca imaginar cómo llevaban a sus seres más cercanos a, literalmente, una ciudad distinta.

Unos restos más curiosos y escondidos (¡aunque desde luego no tan espectaculares!) que estos son los del Antiguo Anfiteatro de Serdica, ubicados en la actualidad en el interior del lujoso Hotel Arena di Serdica, ya que de hecho fueron descubiertos durante su construcción en 2004. Hay que reconocer que el hotel ha actuado con cabeza y permite la entrada sin costo alguno. Es una imagen diferente.

Sofía

Hotel Arena di Serdica

Otro de los edificios históricos es la Rotonda de San Jorge, una pequeña iglesia construida en ladrillo de la época romana que data del siglo IV, tratándose de la edificación más antigua de la Sofía. Esta nos gustó mucho estéticamente, escondida como una diminuta joya entre grandes edificios soviéticos, aunque el interior es muy pequeñito.

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Rotonda de San Jorge

Los edificios históricos se siguen sucediendo uno tras otro. ¡Menuda glotonería cultural! Y hablando de comida, el Mercado Central (Tsentralni Hali en búlgaro), de principios del siglo XX, es además un buen sitio donde ir a comer. Se mantiene muy similar a su aspecto original y es uno de los lugares más populares entre los lugareños.

Sofía

Tsentralni Hali

Finalmente llegamos a la avenida peatonal principal de Sofía y la más concurrida: el Bulevar Vitosha, lleno de comercios, restaurantes y bares, siendo la zona más moderna de la ciudad. Básicamente, es donde se concentra todo el mundo.  Hay buen ambiente de día y de noche.

Sofía

Bulevar Vitosha

Al final de la avenida se encuentra el Parque Nacional de la Cultura, cuyo atractivo es precisamente el Palacio de la Cultura que lamentablemente encontramos en obras (agosto 2017).

Otros puntos señalados en Sofía son la Galería de Arte Nacional o el Teatro Nacional Ivan Vazov. Como estos, hay unos cuantas bestias arquitectónicas que harán las delicias de los que gusten de la fotografía urbana. ¡Aprovechad la luz del atardecer! En la Galería de Arte, además, vimos que se hacían tours gratuitos.

Sofía

Galería de Arte Nacional

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Teatro Nacional Ivan Vazov

Como colofón, no os podéis perder el Monumento Ruso en el Parque Knyazheska, quizá tenéis la suerte de verlo “vandalizado” :P. El monumento se construyó en 1954 con el objetivo de agradecer al ejército soviético la ayuda a Bulgaria durante la II Guerra Mundial. Más allá de ello, la gracia del asunto es que se ha convertido en un medio más de los búlgaros para reivindicar sus derechos, quejarse de acciones políticas o proclamar derechos sociales. ¿Cómo? ¡Pintándolo, por supuesto! Uno de las capítulos más sonados fue la vez en la que los transformaron en superhéroes. En este fantástico artículo podéis leer una recopilación e informaros un poco más acerca de su importancia.

BONUS TRACK

Si vuestra visita a Sofía os cae en domingo y hace buen tiempo, es imprescindible una excursión al Monte Vitosha. A nosotros nos sorprendió un día de intensa lluvia en pleno mes de agosto pero no es lo habitual, por lo que nos quedamos con las ganas.

Sólo los domingos es posible ir en transporte público, con una combinación de autobús y teleférico. Muchos locales aprovechan para desconectar, aunque sólo sea por unas horas, del estrés metropolitano, en verano para hacer alpinismo y en invierno para esquiar.

RECAPITULANDO… 

Como siempre, estos no son los únicos edificios históricos de Sofía ni todo lo que hay por ver. Uno de los que más me gustó fue la pequeña Iglesia Rusa de San Nicolás.

Sofía

Iglesia Rusa

Pensándolo ahora, creo que nos hubiera gustado mucho repetir la experiencia de Bucarest y quedar con algún local (en esa ocasión quedamos a través de Couchsurfing) que nos explicara y enseñara los secretos de Sofía.  Aun así nos gustó: Sofía tiene mucha historia y mucho que ofrecer, y que una vez termine ese período de transición en el que construir y reparar (pues había mucho, mucho en obras), podrá finalmente brillar en su máximo esplendor.

 

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