Continúa el recorrido del viaje sin billete de vuelta que iniciamos a finales de junio de este año. Después de una estancia magnífica en Rumanía, habíamos empezado a ver Bulgaria como un diamante en bruto.

UN DÍA EN BURGAS

De autobús en autobús y tiro porque me toca, dejamos atrás Nessebar y pusimos rumbo a Burgas, convirtiéndola en una pequeña y necesaria parada antes de ir a Kazanlak. El autobús nos dejó al lado de la estación de tren. Esta vez nos alojamos en el Satsanga Hostel, que pese a su fabulosa nota en Booking, a nosotros nos dejó aterrorizados. Bueno, no tanto, pero la habitación (doble) fue la peor en la que estuvimos en toda Bulgaria: muy pequeña, con un tragaluz en el techo en vez de ventana (y sin mosquitera, por supuesto) y un ventilador industrial. Eso sí, recomiendo a todos el restaurante vegetariano que tiene el propio hotel, es fantástico.

Burgas

Delicias del Satsanga

¿Por qué Burgas? Pues sinceramente la escogimos porque es un lugar con buenas conexiones, ya sea para un lado o para otro. Burgas es conocida en Bulgaria por tener el puerto más importante del país y uno de los más concurridos del Mar Negro. Una vez tomada la decisión, leímos algún que otro tímido artículo donde se ensalzaban sus virtudes: costa, tranquilidad, comida… ¡Todavía mejor!

Burgas es una ciudad sencilla y con unos ciudadanos que no se quedan en casa. No te aburrirás en Burgas, y creo que esto se extiende a toda Bulgaria, o al menos a todos los lugares que hemos visitado: es un país que se esfuerza en ofrecer opciones culturales, entretenimiento, festivales, etc. Por ejemplo, vimos que esos días estaban celebrando un festival heavy. ¡Lástima no haber podido ir! 😛

Pero volvamos a nuestro día. Primero: plaaayaaaaa. Como si tuviéramos el mono, dejamos las cosas en la habitación y nos fuimos raudos a por el mar, que además estaba a escasos 10 minutos a pie. Lo sabíamos sin necesidad de ver el mapa: ¡lo sentimos en los huesos! En Burgas hay una única playa, muy larga, donde en su extremo norte se realiza un popular Sand Fest durante el verano. No lo vimos justo por unos días. Nosotros entramos a la playa por el extremo contrario y la recorrimos entera, y el paseo nos encantó. Un poco pasada la mitad de la playa se encuentra el muelle, lo que nos pareció bastante curioso.

Burgas

Un rayo de sol

Acabado el paseo, volvimos un trecho sobre nuestros pasos para ir a uno de los lugares más concurridos de la ciudad. Tal y como vimos en Varna, en Burgas hay un gran parque junto al mar llamado elocuentemente Sea Garden, donde se junta todo el mundo que tiene algo que hacer. O eso me imagino yo si viviera en Burgas: “oye, ¿quedamos esta tarde?“, “sí, donde siempre, en el Sea Garden“. Un parque marítimo, vaya, encima de una pequeña colina, y con una gran inversión cultural y de ocio, pues hay un teatro al aire libre, un casino, lugares donde comer… Muy, muy bonito.

Burgas

Como un hobbit

El centro es pequeñito, no con tanto encanto como su hermana Varna, y digo hermana porque me parecieron muy semejantes, solo que Varna es “a lo grande”, pero aun así está bastante bien. El centro de Burgas se compone de unas cuantas calles anchas y agradables donde se encuentra el “Km 0” de la ciudad, al que tras la foto de rigor lo olvidamos sin pena ni gloria. Esta zona es peatonal (¡como debe ser!) y hay dos calles principales transversales, que cruzan la ciudad de este a oeste y de norte a sur. Muy útiles para ubicarse.

La plaza mayor es la Plaza Troykata, donde su mayor jolgorio se encuentra en una parte del suelo desde donde sale vapor frío, dando un efecto muy chulo y refrescante a la escena y donde niños y adultos caen una y otra vez en jugar con ello. Sino decídselo a Ricard. 😛 Justo detrás hay un Monumento Ruso. Por aquí hay mucha oferta hostelera y tiendas. Tiene mucha vidilla y los búlgaros pasan sus tardes en esta plaza y sus alrededores.

Al caer el atardecer vimos la bonita estación de tren de Burgas con detenimiento. Luego volvimos a nuestro hostal, donde cenamos tranquilamente, y nos preparamos para el día siguiente.

Burgas

Estación de tren

Siguiente parada: ¡Kazanlak!

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