Escribo esto un jueves caluroso en Melaka. Podría ser cualquier día del año, pues aquí en Malasia hace bochorno todo el año, y en Melaka los días se suceden uno tras otro con una tranquilidad pasmosa, entre paseos nocturnos, comida picante y conversaciones de culturas a millones de años luz en una lavandería. “¿No estáis casados? Oh, la cultura europea es muy distinta…

La mayoría de visitantes de Melaka está un día o dos, recorre el famoso Jonker Walk, toma el curioso tuk-tuk (o algo así) con luces y música y sube hasta la St. Paul Hill. Se va, tal vez con un sabor de boca algo agridulce, “¿para eso hemos venido hasta aquí?“, después de tomar un autobús desde la capital Kuala Lumpur. Otros viajeros, bloggers, toman aquí unas reposadas vacaciones de un ajetreado largo viaje. Algunos hasta trabajan y disminuyen sus gastos.

Ambas son opciones válidas. En cuanto a mí… tengo que reconocer que en cuatro días no he tocado el blog, hasta ahora. ¡Y eso que era la excusa para quedarnos aquí una semana! Sí hemos descansado mucho: hemos olvidado el despertador, comemos como reyes la maravillosa comida malaya, y hasta nos estamos poniendo al día con Twin Peaks en nuestra flamante guesthouse con wifi y aire acondicionado.

¡Pero es que no todo es descanso en Melaka! Hay un buen puñado de cosas que hacer en esta ciudad, y las hemos ido descubriendo poco a poco, sin prisas ni agobios. Ricard hasta se ha cortado el pelo, y yo me planteo hacer lo mismo un día de estos. Todavía nos queda recorrer los mercadillos nocturnos durante todo el fin de semana y probar un sinfín de platos.

¿Se puede ver Melaka en un día? Sí, claro. Pero quizá, para estar un solo día, no haya nada demasiado espectacular para ver. Nada que arranque onomatopeyas, ni fotos sonadas. Melaka es tranquila y relajada, y un escenario perfecto donde contemplar la vida pasar desde el punto de vista de un malayo.

¿Quieres saber que hemos hecho? ¡Adelante! Pero no olvides quitarte los zapatos antes de entrar.

UNA SEMANA EN MELAKA

  1. DÍA UNO – Hungry Ghost Festival 

Este festival, budista y taoísta, tiene origen en la cultura china. Se celebra en el séptimo mes del calendario chino, y el día 15 de dicho mes es el Ghost Day. El día de nuestra llegada, nada más poner un pie en la guesthouse, nuestra casera nos dijo muy emocionada que teníamos que ver la fiesta esa misma noche. Se cree que los muertos visitan a los vivos, por lo que se quema incienso y dinero (de mentira) como ofrenda a sus almas.  Hay espectáculos y conciertos y tuvimos la suerte de asistir. Es curioso porque las primeras filas están vacías, ya que se piensa que los fantasmas pueden ocupar dichos lugares.

Melaka

Hungry Ghost Festival

Lejos de ser un festival siniestro, hay mucha música, comida gratuita y un buen montón de personas que estarán encantadas de explicarte los entresijos de su curiosa celebración.

2. DÍA DOS – Toma de contacto con la ciudad 

Dormimos estupendamente en la guesthouse. Nuestra casera nos sorprende con el desayuno: nos trae un mooncake, un pastel típico chino que se come tradicionalmente durante estas fechas. ¡Muy rico! Y así con energías renovadas, nos vamos a… la lavandería. Está cerca y es barato. Nos toma una hora lavar y secar la ropa, mientras hablamos con una malaya muy simpática con la que se nos pasa el tiempo volando.

Una vez vueltos al hostal y con la ropa limpia, salimos a explorar. Nuestro barrio, como habréis podido adivinar, es el barrio chino, muy cerca de la famosa Casa del Río de Melaka y a diez minutos del centro. Bordeamos el río y nos acercamos a la Dutch Square, la plaza roja herencia de los holandeses. Melaka tiene una confluencia muy característica de culturas, pues fue invadida por los portugueses, holandeses, británicos y japoneses. Lejos de ir borrando lo sucedido con cada una de estas invasiones, Melaka tiene rasgos de cada una de estas culturas, y ahora malayos, musulmanes y chinos conviven sin problemas.

Melaka

Dutch Square

Damos una vuelta por aquí y decidimos hacer el famoso recorrido Jonker Walk, donde los fines de semana se monta un night market muy interesante. Entre semana, montones de viejas tiendas, templos, restaurantes familiares, anticuarios y galerías de arte abren sus puertas a aquel que quiera pasar.

Melaka

Jonker Street

Melaka

Glimpse of Jonker Street

Melaka

Antique

Paramos a comer en un restaurante donde vemos muchos locales y probamos unos cuantos platos. Comer en Asia siempre es una delicia, un premio para los sentidos. Esta semana me olvidé una vez de decir “no spicy” y me salieron llamas de la cabeza. Este es mi mejor consejo para quien vaya a ir a Asia: haceos un favor y pedid no picante: no importa que os guste el picante, porque picará igual. Y probad todo lo que os llame la atención. ¡Vale la pena arriesgarse!

Continuamos la tarde dando una vuelta por los alrededores. Volvemos a la Dutch Square y subimos con la intención de ver el atardecer a St. Paul’s Hill.

Melaka

St. Paul’s Hill

Al bajar por el otro lado, descubrimos el otro gran atractivo turístico de Melaka: la Porta de Santiago, más conocida como A Famosa, uno de los últimos restos históricos europeos en toda Asia. Esta puerta es el vestigio de lo que quizá fue una gran fortaleza portuguesa.

Melaka

A Famosa

Terminamos nuestro día tranquilamente, paseando por la zona. Os dirán que en Melaka se toma el autobús y el taxi, pero el medio de transporte más peculiar es sin duda esta especie de tuk-tuk con luces y música a toda pastilla, que recorre la ciudad de arriba abajo con un par de turistas y que tiene su base en Dutch Square.

Melaka

Hello Kitty-móvil

3. DÍA TRES – De museo en museo 

Decidimos que toca culturizarnos un poco en cuanto a lo que Melaka se refiere. El día anterior vimos un barco enorme anclado en el río que hace las veces de museo marítimo, así que para allá que nos fuimos. Cabe decir que no madrugamos ningún día: ¡hace demasiado calor y los locales hacen lo mismo! Por la noche la ciudad está más animada que nunca.

La entrada (10 RM por cabeza) incluye tanto la visita al barco como a otro pequeño museo que habla de la biosfera marítima. En el barco se explica cómo antiguamente el Estrecho de Melaka fue uno de los más importantes para el comercio en Asia, y cómo sus días de oro terminaron debido a la colonización. Es muy interesante y tiene el aire acondicionado a tope (:P). Al parecer la piratería marítima no desapareció en esos tiempos, ya que he leído alguna noticia últimamente en la que aseguran que el Estrecho de Melaka es uno de los más peligrosos de nuestros días, debido a numerosos asaltos por parte de piratas incluso a grandes barcos… ¡Qué miedo!

Melaka

Barco-museo

Paseando vimos un cartel que nos llamó la atención: la exhibición de The Discovery of The Body ¡estaba en Melaka! Ricard ya la vio en Barcelona hace unos años, y recuerdo que le encantó y que siempre me decía que teníamos que ir a verla. ¡Pues llegó el momento en Malasia!

Es una exposición bien documentada, impactante y detallada en la que se explican funciones del cuerpo humano, que a pesar de ser asombroso muchas veces nos olvidamos de él. Para mí, un 10, y recomiendo a cualquiera que se le ofrezca la oportunidad que lo visite. Es un “museo” un poco más caro de lo que solemos ir, pero merece la pena.

Melaka

Discovery of The Body

Nuestra casera nos dijo que teníamos que probar el postre de Melaka, el popular Durian Chendol. Nosotros, que estuvimos en Tailandia y no probamos el durian (lo sé, vergüenza sobre mi vaca), dudamos. Al final nos armamos de valor y vamos al centro a comer una dichosa cosa de esas.

Bueno… admito que no nos gustó. Ni el fuerte olor del durian ni la textura me convencieron, pero bueno, teníamos que probarlo.

Melaka

El apetecible Durian Chendol

4. DÍA CUATRO – Mezquita musulmana y cultura Nyonya 

Queríamos ir a una mezquita que estaba muy lejos de nuestro hostal. Pedimos consejo a nuestra casera (que es un amor) y nos recomendó tomar un Uber. No lo habíamos probado, ni siquiera en España, así que esta es nuestra primera experiencia, y todo salió a pedir de boca. En cinco minutos nos recogió un asiático muy simpático y nos llevó en un santiamén hasta la mezquita Masjid Selat, la mezquita flotante.

Además, esta mezquita se sitúa en una isla artificial, lo que añade más misterio al conjunto. A día de hoy, sin embargo, nos pareció que exceptuando la mezquita, la zona parece medio abandonada. Hay rascacielos y grandes anuncios publicitarios, pero todo está parado.

Melaka

Mezquita flotante

Volvimos andando hasta el centro y nos detuvimos a probar finalmente la comida nyonya (o peranakan). Es una cocina -picante- que desciende de los inmigrantes chinos que se establecieron en Melaka, Penang, Indonesia y Singapur. Nos encantó. 🙂

Melaka

Nyonya food

El resto del día fue bastante relajado. Ricard se cortó el pelo (¡15 RM!)…

Melaka

Cambio de look

Y visitamos Little India. Parece que en cada ciudad hay un barrio indio, lleno de colores y aromas. Por la noche volvimos a nuestro querido barrio chino, donde ya nos conoce el dependiente del supermercado de al lado, y donde cenamos casi cada noche en un Hawker centre lleno de locales y algún turista extraviado.

5. DÍA CINCO – ¡Empieza el fin de semana! ¡Compras y mercadillos nocturnos! 

A todo esto, estoy aprendiendo fotografía. Tengo que reconocer que tengo una cámara que no sé usar. ¿Cuán estúpido es eso? Así que por fin, me he decidido a tomarme un poco más en serio la fotografía (afición que me encanta) y ya estoy leyendo manuales, libros y volviendo loco a Ricard con cientos de repeticiones de la misma foto. Digamos que por fin, POR FIN, estoy entendiendo el modo manual. Espero que yo misma pueda notar la diferencia entre las fotos de ahora y las que habrá dentro de un mes, por ejemplo.

Melaka

Gatito

Nos levantamos perezosos y fuimos directos a comer. Si hay algo que estamos haciendo en Melaka, es comer. ¡Qué maravilla! ¡Espero no estar engordando! 😀

El calor nos estaba matando así que nos refugiamos en los dos grandes centros comerciales. Teníamos que buscar repelente anti-mosquitos, y acabamos comprando algo de ropa (necesaria, creo). Es divertido ver las tiendas de otro país, son tan distintas. No sé si soy la única que se entretiene viendo los extraños productos asiáticos en los supermercados, o viendo la moda tan distinta a la europea. Es una buena manera de ver las diferencias de un lugar a otro, también.

Sea como sea, probamos el mejor carrot cake del mundo y volvimos a las calles asfixiantes. Al atardecer volvimos a salir. Había llovido y no sabíamos si eso afectaría al Night Market, pero nada más lejos de la realidad: decenas de paradas y cientos de personas se amontonaban en Jonker Street, deseando comer, comprar y hacer fotos. ¡Parecía una ciudad distinta, tan llena de gente!

Melaka

Night Market

Melaka

Comida

6. DÍA SEIS – Lazy, lazy 

Volvemos a recorrer con calma el centro. Hay iglesias, fortificaciones e interesantes museos. Es un día vago. Hace mucho calor. Vemos Twin Peaks, comemos comida nyonya. Estoy desarrollando resistencia al picante: me como esto sin rechistar.

Melaka

Laksa picante al que sobreviví

Melaka

Río de Melaka

Por la noche volvemos al Night Market e intentamos probar todo lo que nuestro estómago nos permite. Durante la madrugada nos despierta alguna tormenta eléctrica, que aquí en el sudeste son intensas y breves. En el restaurante de al lado sigue habiendo gente a todas horas (espiamos por la ventana). Todavía no sabemos muy bien qué horario hace la gente aquí, y eso nos divierte. Cada uno hace lo que quiere, a la hora que quiere.

7. DÍA SIETE – Final de etapa

Hoy es nuestro último día. No tenemos más planes que terminar de disfrutar el Night Market, escribir en el blog y relajarnos con los locales. Nuestra casera nos ha invitado a un extraño almuerzo que no puedo denominar de otra manera que “churros”. ¡Churros en el sudeste asiático! ¡Quién nos iba a decir que estaríamos haciendo esto hace un mes!

Nos sentimos con las pilas recargadas y llenos de energía para ir a explorar Malasia. Nuestra próxima parada es Kuala Lumpur, la capital. Tengo muchos posts por escribir, de lo que hemos hecho hasta ahora: Rumanía, Bulgaria, Grecia… ¡Espero ponerme al día pronto! Mientras, me he sentido inspirada para escribir esto. En fin: Melaka, ¡un gran sí!

¡Ya sabes lo que hay! Don’t mess with Melaka! 

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